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El tipo que cargaba el rifle mientras los demás tiraban

Iván de la Nuez

Resultado de imagen de Reinaldo Miravalles Los sobrevivientes

 

Ha muerto, a los 93 años, Reynaldo Miravalles. Puede que no sea exagerado endosarle el título de “mejor actor cubano de todos los tiempos”. Aunque esto, como se sabe, es discutible.

Lo que será más difícil de contradecir es que no ha habido, en el cine cubano, un actor secundario más efectivo ni otro que haya cumplido con la dulce maldad que se les supone a los mejores actores de reparto: robarle la escena a los protagonistas.

En eso, Miravalles no fallaba. Y se cuentan por decenas las películas en las que, nada más aparecer, hacía gravitar en torno a su figura toda la historia. Sus personajes eran agujeros negros que se tragaban las tramas y los héroes, las verdades y las coartadas. Y esto era así porque, más que bueno, Miravalles era distinto.

Pese a la percepción de que era un “actor natural”, era menos intuitivo de lo que podría pensarse y se pasaba horas buscando las rendijas de sus personajes.

Un día, llegó a decir que su técnica descansaba en una ecuación sencilla:

-En un tiroteo, yo cargo el arma mientras los demás disparan.

No encuentro mejor definición de la originalidad. Ni forma más digna de dejar una huella en este mundo. Esto es: tomarte un respiro mientras los otros se matan.

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Prince / 1958-2016

Iván de la Nuez

Prince Vector

El traductor de los extraños

Iván de la Nuez

Sacks

 

Oliver Sacks acaba de publicar un artículo en el que explica que tiene una enfermedad terminal y le queda poco tiempo de vida. El autor de Un antropólogo en Marte, Despertares o El hombre que confundió a su mujer con un paraguas ha escogido para su despedida un título de su admirado David Hume: “De mi propia vida”.

En el texto citado despliega la misma lucidez con la que acometió el estudio de pacientes con enfermedades extrañas y fobias inexplicables. Sacks siempre creyó en la importancia del relato de los implicados para afrontar las enfermedades, en la experiencia única de los pacientes, en la posibilidad de sacar lo mejor de gente que padece autismo, parkinson o acromatopsia (incapacidad para distinguir los colores).

Nunca se conformó con su despacho, y lo mismo viajó a hospitales que a islas recónditas para encontrar el misterio del ser humano y constatar su capacidad de superación. Más que un médico, Oliver Sacks ha sido un traductor; un puente para que entendiéramos a aquellos cuyas enfermedades no tenían explicación.

En su despedida, este científico nacido en Londres (1933) y afincado en Nueva York establece un paralelo entre su final y el del filósofo Hume, dejando claro que ya no le queda tiempo para lo superfluo, así que quiere aprovechar sus días para “ajustar sus cuentas con el mundo”.

Sacks se va agradecido y sabe que ha sido afortunado. El suyo ha sido un viaje por la singularidad humana que ha llevado a su mejor definición esta máxima de Malinowski: “la antropología es la ciencia del sentido del humor”. Así que dice adios ofreciendo una lección de cultura -en su sentido más abarcador- y apuntalando ese estilo que lo colocó en la cuerda de H. G. Wells, D. H. Lawrence, Daniel Defoe, Emilio Salgari, Darwin o Kant.

Toda su obra puede ser comprendida como una parábola sobre la tolerancia y la comprensión de lo distinto. Y puede marcharse orgulloso de su viaje por la vida, pues la suya ha sido una travesía comparable a la del capitán Nemo, o a cualquier otra aventura imaginada por Julio Verne.

Él consiguió hacerlas realidad en su sana ambición por alcanzar unas islas en las que, como intuyó Michael Butor, pudiera empezar otra vez la historia humana.

Un homenaje a Lou Reed

Iván de la Nuez

 

Por El Lado Más Bestia de la Vida. Así re-crea Albert Pla la famosa canción de Lou Reed. Un tremendo homenaje.

Eugeni Forcano

Iván de la Nuez

A Eugeni Forcano (Canet de Mar, 1926) le han concedido, por fin, el Premio Nacional de Fotografía. Refrendado por Joan Perucho o Josep Pla en los sesenta, glosado más tarde por Josep Maria Espinás y Corredor-Matheos, y recuperado por Andrés Trapiello o Javier Pérez Andujar ya entrado este siglo, Forcano ha tenido una suerte menor con los museos y los popes de la fotografía, a los que les ha costado encajar una obra marcada por la singularidad.

Miembro de una generación fundamental de la fotografía catalana –Joan Colom nació en 1921 y Oriol Maspons en 1928-, Forcano avanzó en solitario por una Barcelona lateral y triste, como un Álvarez Bravo mediterráneo que se va cruzando con seres sin suerte.

Su inquietud, sin embargo, no quedó ahí. También le debemos una fotografía radicalmente distinta; experimental, abstracta y colorida, que no puedo llamar de otra forma que psicodélica. Esa dualidad, tal vez, dificultara su asimilación en el “mundo del arte”. Un misterio, en todo caso, que no es interesante descifrar a estas alturas.

En su apartamento, y a través de sus archivos, es posible encontrar una puerta hacia una Barcelona que ya no existe. Gracias a la generosidad de Eugeni Forcano, algunos tenemos el privilegio de caminar por ella.

Thelonious toca a Duke

Iván de la Nuez

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=uLeKvqrQVIw

Esta recreación de (In My) Solitude, de Duke Ellington, se suele situar en Berlín, 1973 (aunque cabe la duda de que haya sido en la misma ciudad, pero en 1969). 1973 fue el año en que Thelonious Monk se retiró y ya no volvió a grabar un disco. Aquí no está en forma, y se ve. En esa falta de forma, y en la elección de la pieza, también es visible un aura; un extraño testamento.

Lorenzo García Vega (1926-2012)

Iván de la Nuez

(*) Fotografía de Pedro Portal

 

 

Jorge Semprún: un hombre que resumió el Siglo XX

Iván de la Nuez

Después de vivir varias y extraordinarias vidas, alguna que otra muerte, y más de un adiós, ha muerto Jorge Semprún (1923-2011). Este blog es alérgico a los obituarios. Permítaseme esta excepción, en recuerdo de un hombre que resumió el Siglo XX. De todo lo que le debemos a su biografía y a su obra, valga –y aquí vale- la redundancia.