Entries from abril 2008 ↓

Cultivos

Iván de la Nuez

 

Julián Rodríguez: Cultivos, Mondadori, Barcelona, 2008

 

Frente a un tipo de novela que se dedica a regar el injerto, Julián Rodríguez insiste en cultivar. En el origen de este propósito hay una paradoja por resolver: el momento en el que hay que dejar de cultivar la tierra para cultivarse, para ingerir cultura. La gran virtud de Cultivos radica, sin embargo, en resistirse a dejar las cosas ahí; en sublevarse contra ese drama aceptable de la añoranza por el mundo perdido. Contra todo pronóstico, aquí la era del cultivo en la tierra es la que abona la cultura posterior, la que se reafirma como su brújula para estos tiempos tan desnortados. Bajo los efectos de esa persistencia transcurren Italia, la novela, Passolini, Kundera, una noche en Estambul, un desenlace en el aeropuerto -lugar de cultura neutra donde los haya-, la muerte de los amigos, el trastorno causado por Cervantes en esas vidas del campo… Continue reading →

Marcador

La arquitectura posible

Iván de la Nuez / Un texto de 1989

¿Es posible hablar de una arquitectura cubana de los 80, como se hace de la plástica, la poesía o la nueva canción? Esta pregunta es fundamental para comprender un movimiento cultural que se ha desplazado por toda la década desde (y no exclusivamente en) la arquitectura. Este movimiento ha proyectado su inserción social de una manera notable, y recorrido trayectos muy similares a los del resto de la intelectualidad protagonista de algunas rupturas en esta década. En cualquier caso, estamos ante una arquitectura autorreflexiva, que parece preguntarse en cada momento qué es, o qué debe ser, y cual es el lugar del arquitecto en la sociedad cubana. Es una arquitectura cuyas características, también, se deben a sus primeros naufragios, padecidos por los precursores de principios del decenio (Emilio Castro, Rafael Fornés, Enrique Pupo) con más nostalgia y menos alegrías que “los que llegaron después”. (1) Continue reading →

Los exilios literarios

Ignacio Vidal-Folch
El País

Esta semana se han reunido en Barcelona una docena de buenos escritores cubanos, en varias mesas redondas que pueden definirse como el primer simposio -al menos el primero que yo recuerde- que considera las relaciones entre España, Cuba y el exilio cubano desde el prisma literario más que político. Aunque entre los ponentes, residentes en Barcelona y Madrid y exiliados (salvo alguno que sí podría visitar a los suyos en la isla sin ser preso), al dictador ni se le mencionó, y no por directrices de Casa América ni de la ACEC, que organizaron el simposio, ni del coordinador Rolando Sánchez Mejías (que el jueves volvió a celebrar ese espectáculo asombroso que es un recital de sus versos), sino porque lo que debatían José Luis Arcos, Antonio José Ponte, Pío E. Serrano, Jorge Ferrer, Pedro Marqués de Armas, Ernesto Hernández Busto, Iván de la Nuez, Juan Abreu et alii, era esa tradición literaria suya, familiarmente ligada a la nuestra y formada desde sus inicios a principios del siglo XIX a la sombra del destierro, de la busca constante de fuga, de la huida, de la otredad, tradición transformada en destino que con la revolución cuaja en diáspora permanente, incesante. Dijo Serrano que “es identidad cubana la tensión entre el sueño de escapar hacia otras realidades y la imposibilidad de la fuga”. Y en los debates se perfilaban las siluetas de algunos literatos que forman parte del canon literario cubano, y sus trayectorias entre la Península y la isla dibujan garabatos tan sugerentes como sus propios escritos. Continue reading →