Los exilios literarios

Ignacio Vidal-Folch
El País

Esta semana se han reunido en Barcelona una docena de buenos escritores cubanos, en varias mesas redondas que pueden definirse como el primer simposio -al menos el primero que yo recuerde- que considera las relaciones entre España, Cuba y el exilio cubano desde el prisma literario más que político. Aunque entre los ponentes, residentes en Barcelona y Madrid y exiliados (salvo alguno que sí podría visitar a los suyos en la isla sin ser preso), al dictador ni se le mencionó, y no por directrices de Casa América ni de la ACEC, que organizaron el simposio, ni del coordinador Rolando Sánchez Mejías (que el jueves volvió a celebrar ese espectáculo asombroso que es un recital de sus versos), sino porque lo que debatían José Luis Arcos, Antonio José Ponte, Pío E. Serrano, Jorge Ferrer, Pedro Marqués de Armas, Ernesto Hernández Busto, Iván de la Nuez, Juan Abreu et alii, era esa tradición literaria suya, familiarmente ligada a la nuestra y formada desde sus inicios a principios del siglo XIX a la sombra del destierro, de la busca constante de fuga, de la huida, de la otredad, tradición transformada en destino que con la revolución cuaja en diáspora permanente, incesante. Dijo Serrano que «es identidad cubana la tensión entre el sueño de escapar hacia otras realidades y la imposibilidad de la fuga». Y en los debates se perfilaban las siluetas de algunos literatos que forman parte del canon literario cubano, y sus trayectorias entre la Península y la isla dibujan garabatos tan sugerentes como sus propios escritos. Continue reading →

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