Entries from mayo 2008 ↓

La escritura solar

Iván de la Nuez

Malecón 666: Ramón Williams

¿Qué puede esperarse de la fotografía en la trama urbana de hoy?
Primero, y aunque un turista japonés no lo conciba, habría que recordar algo obvio: la fotografía y la ciudad no siempre fueron de la mano. Sólo en la era moderna -era de la apoteosis de la fotografía y de la ciudad- ha tenido lugar este maridaje. Pero si bien la fotografía no pudo describir -de Ur a Babilonia- la fundación de la ciudad, sí resulta un soporte adecuado para captar su disolución, su tránsito hacia “otra cosa” que continuamos, y quizá continuaremos llamando, de la misma manera. Continue reading →

Marcador

Estética colateral

Iván de la Nuez

 

Entre Guantánamo y Abu Dhabi se tensa el mundo. Desde la centenaria Base Naval en Cuba, hasta la futura Isla de los Museos, en los Emiratos Árabes, se estira un archipiélago -por el Eje del Mar- donde se cincelan las paradojas de esta época. En un extremo, el museo futuro de Abu Dhabi como espejismo occidental en Oriente. En el otro, la base militar como agujero negro de Oriente en Occidente. Entremedio, una geografía navegada por el odio y el aplauso, el atentado y la tortura, el terrorismo y sus estéticas. Se espera, finalmente, un Louvre-Abu Dhabi en 2012. He leído que Francia podría percibir 1.000 millones de euros -400 tan solo por la marca “Louvre”, toda una franquicia. El edificio se levantará en la isla de Saadiyat (83 millones), financiado por los árabes. El nombre del arquitecto es casi obvio: Jean Nouvel. El Emirato -que ya cuenta con la primera filial de la Universidad de La Sorbona- construirá allí mismo otros museos: Guggenheim, marítimo, nacional… Hacia Oriente se desplazarán, pues, los “goyas” y los “picassos”; quién sabe si un Jeff Koon, un Hermann Nitsch, un Damien Hirst… Continue reading →

Atopía

Iván de la Nuez

Postcapital / Diseño: Nieves Berenguer

El comienzo del siglo XXI describe un síntoma urbano sobrecogedor y al mismo tiempo irrevocable: la ciudad occidental abandona sus antiguas funciones -las funciones de la vida moderna- y empieza a ser “otra cosa”. Como un monstruo independiente que se desarraiga de sus pasadas pertenencias, se ha situado en una dimensión posterior. Así, la ciudad como territorio de congregación y trabajo, ha dado paso a la ciudad como ámbito de atomización y de ocio (o desempleo); el perímetro que hasta hace muy poco funcionó como fantasía de encuentro y realización se transforma ante nuestros ojos en un espacio de pérdida y fracaso; la ciudad concreta pierde sus contornos y da lugar a la ciudad abstracta. De modo que eso que continuamos llamando “la ciudad”, ha desembocado en lo que muy bien podría comprenderse como una entidad postcapital, en el doble sentido de este concepto. En parte, por alusión al hundimiento de su antigua función de representación (la ciudad como capital de un país, un Estado, una nación, una comunidad) y, en parte, por el sentido de su ubicación en el poscapitalismo, en un tiempo en el cual los hechos urbanos vienen marcados por nuevas economías en las que el ritmo del capital, como sucede con la música electrónica, en vez de producirse se programa; en lugar de reproducirse, simplemente comienza a reiterarse.

Esa es la razón por la cual, en algunas ocasiones, los sujetos que se desplazan por las nuevas tramas urbanas parecen petrificados y absortos, convertidos en seres mecánicos; sonámbulos habitantes de unos mundos que bien pudiéramos nombrar atopías. Es decir, espacios que no se convierten en lugares concretos pero que tampoco podemos considerar utópicos. No están por alcanzar, sino que han quedado detrás de nuestra experiencia y, si bien ya no parece posible que regresemos a ellos, tampoco se nos dibujan, como una meta, en el firmamento. Tal vez lo que hoy habitamos no es necesariamente una ciudad, sino un estadio posterior en el que, por otra parte, fuera de la experiencia urbana, ya no queda casi nada. Acaso estemos en ese punto en el que la ciudad, como una cámara fotográfica en las manos de un turista, ha pasado a convertirse en una herramienta, un “útil” -como un antiguo disco de vinilo en la maleta de un dj.

El espectáculo de la democracia

Iván de la Nuez

 

 

Diseño: Lourdes Soto

 

La guerra es la continuación de la política por otros medios. Esto pensaba Clausewitz. Y así iba, seguramente, la historia en sus tiempos. Hoy, sin embargo, la política es el medio. Nunca un fin, sino el canal adecuado para alcanzar todo lo demás: desde una posición económica hasta una estrategia artística. Algo de esta mutación puede servirnos para entender los spots electorales; esa fábula en imágenes que persigue, al mismo tiempo, la infantilización y la moraleja de la vida ciudadana. La más evidente de las prosas con la que hoy podemos leer la política. Continue reading →

Jack el Decorador /O el diseño como sospechoso

Iván de la Nuez / Valentín Roma

 

El detective Jack el Decorador fue un contemporáneo del astronauta Neil Armstrong. De este sabemos que nació en 1930; el Decorador, en este caso Manuel Vázquez Montalbán, es de 1939. Así que en 1969 los dos tienen, literalmente, un mundo por delante. Para esas fechas, Neil y Jack están dispuestos a dar un paso -grande y pequeño al mismo tiempo- que va a cambiar la historia. Un salto posterior a las convulsiones del 68 que fueron París, que fueron México, que fueron Praga, que fue la muerte de Duchamp. Una buena zancada que los transportará desde la vida en blanco y negro hasta la vida en colores.

En todo esto hay escalas. El astronauta Neil sabe que “la verdad está ahí fuera”. El interiorista Jack busca, ventana adentro, más que la clave doméstica del crimen, el arcano perdido de la ciudad posible. La del astronauta es una aventura global y galáctica, con el colofón de plantar bandera en la Luna. La del detective es más como de andar por casa. Armstrong da su paso -“pequeño para el hombre, inmenso para la humanidad”- rodeado, y necesitado, de toda la publicidad que pueda hacer mínimamente creíble su gesta (todavía hay quien piensa que todo ocurrió en un estudio de televisión). A Jack el Decorador, por su parte, nada le conviene más que pasar inadvertido. Es, aunque sus métodos siembren alguna duda sobre ello, un detective y como tal está obligado al secreto, a abrir fuego a discresión.

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Ensayar es ensanchar

 Iván de la Nuez / Entrevisto por Antonio José Ponte

Revista Encuentro, 47, invierno 2007-2008

 Llamaste Cuba y el día después a una compilación de ensayistas cubanos. Paisajes después del muro titulaste una importante compilación que incluye ensayos de Sloterdijk, Agamben, Habermas, Jameson… En distintos libros tuyos, en ensayos distintos, te has referido al postmodernismo, al postcomunismo, al postcapital… Salta a la vista, según creo, una obsesión por considerar sobrepasados períodos y hablar desde un después. Desde varios después, si recorremos todo lo que has escrito. ¿Obedece a respeto tuyo por la exactitud descriptiva? ¿O pudiera considerarse como un modo seguro de rotular épocas, a partir de las pasadas?

 

Nunca he pensado desde la comodidad ni entendido el ensayo como un territorio seguro. Aunque sí es cierto que he sido obsesivo. Resulta que para mí escribir, irme de Cuba, o vivir el cambio de milenio, tanto como pensar globalmente los efectos de la caída del comunismo -todo eso que detectas como mis obsesiones- son acontecimientos simultáneos que no pueden separarse. Asuntos de reflexión intelectual, son también procesos viscerales. Detonantes que cambiaron mi vida, en la minúscula importancia que esta puede tener, pero asimismo remociones descomunales, capaces de desmantelar toda una época, y su pensamiento, en apenas veinte años. De repente, hay algo que estalla en tu mundo, te desgaja de tu situación original, y te coloca abruptamente en un futuro para el que no estás preparado.

Desde el punto de vista estrictamente cubano, esa tan llevada y traída transición de la que tanto se habla puede fecharse desde finales de los 80, cuando los hijos de la revolución, que eran el futuro de esta según todos los eslóganes, no tuvieron cabida para llevar a cabo los cambios que se proponían dentro de ella. Más allá de Cuba, esa posteridad está determinada por la caída del sistema comunista. Por el momento en que la caída del PC (Partido Comunista) dio paso a la apoteosis de otro PC (Personal Computer). Ambas, caída y apoteosis, coinciden en el mismo año, 1989, y te instalan por completo en unos futuros antes muy lejanos, o incluso sólo leídos, llamados postmodernidad, postcomunismo, estados postnacionales, era de la imagen…

 

Te escuché alguna vez que ese momento en que sentiste no tener cabida en Cuba, al extenderse a buena parte de tu generación, constituye la verdadera tragedia del proyecto revolucionario.

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Eclipse en Berlín

Iván de la Nuez

La V Bienal de Arte de Berlín tiene como lema general Algunas cosas que no producen sombra. En ella se plantea un diálogo entre artistas internacionales de diversas generaciones

Ground control / Ahmet Ögüt

La consigna es recuperar la modernidad. Y por eso esta historia debe comenzar por el sociólogo Georg Simmel (aunque desfilarán también Eisenstein y Frank Lloyd Wrigth, Le Corbusier y Mies van der Rohe). El lema apunta a Algunas cosas que no producen sombra. Y por eso la V Bienal de Berlín se plantea como un desafío a las tinieblas. Una vez conjurado lo oscuro, entonces quedará lugar para el día, pero también para la noche. Para los ámbitos cerrados y para los abiertos. Para la ciudad y para la naturaleza (si bien ésta es intencionadamente artificial). Confiados en el resplandor de su planteamiento, los comisarios, Adam Szymczyk y Elena Filipovic, se reservan el final del catálogo, precedidos por los nombres ilustres que apuntalan su proyecto, aunque se cuidan de subir el tipo de letra y marcar diferencia editorial con respecto a los demás textos, firmados entre otros por Oksana Bulgakova, Bettina Vismann & Jürgen Mayer H., Pelin Tan, Beatriz Coloma o Francis Ponge. Continue reading →