Ensayar es ensanchar

 Iván de la Nuez / Entrevisto por Antonio José Ponte

Revista Encuentro, 47, invierno 2007-2008

 Llamaste Cuba y el día después a una compilación de ensayistas cubanos. Paisajes después del muro titulaste una importante compilación que incluye ensayos de Sloterdijk, Agamben, Habermas, Jameson… En distintos libros tuyos, en ensayos distintos, te has referido al postmodernismo, al postcomunismo, al postcapital… Salta a la vista, según creo, una obsesión por considerar sobrepasados períodos y hablar desde un después. Desde varios después, si recorremos todo lo que has escrito. ¿Obedece a respeto tuyo por la exactitud descriptiva? ¿O pudiera considerarse como un modo seguro de rotular épocas, a partir de las pasadas?

 

Nunca he pensado desde la comodidad ni entendido el ensayo como un territorio seguro. Aunque sí es cierto que he sido obsesivo. Resulta que para mí escribir, irme de Cuba, o vivir el cambio de milenio, tanto como pensar globalmente los efectos de la caída del comunismo -todo eso que detectas como mis obsesiones- son acontecimientos simultáneos que no pueden separarse. Asuntos de reflexión intelectual, son también procesos viscerales. Detonantes que cambiaron mi vida, en la minúscula importancia que esta puede tener, pero asimismo remociones descomunales, capaces de desmantelar toda una época, y su pensamiento, en apenas veinte años. De repente, hay algo que estalla en tu mundo, te desgaja de tu situación original, y te coloca abruptamente en un futuro para el que no estás preparado.

Desde el punto de vista estrictamente cubano, esa tan llevada y traída transición de la que tanto se habla puede fecharse desde finales de los 80, cuando los hijos de la revolución, que eran el futuro de esta según todos los eslóganes, no tuvieron cabida para llevar a cabo los cambios que se proponían dentro de ella. Más allá de Cuba, esa posteridad está determinada por la caída del sistema comunista. Por el momento en que la caída del PC (Partido Comunista) dio paso a la apoteosis de otro PC (Personal Computer). Ambas, caída y apoteosis, coinciden en el mismo año, 1989, y te instalan por completo en unos futuros antes muy lejanos, o incluso sólo leídos, llamados postmodernidad, postcomunismo, estados postnacionales, era de la imagen…

 

Te escuché alguna vez que ese momento en que sentiste no tener cabida en Cuba, al extenderse a buena parte de tu generación, constituye la verdadera tragedia del proyecto revolucionario.

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