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Boring Home: Cuando el presente es el futuro

 Iván de la Nuez

 

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 Boring Home es un libro escrito en una esquina de la catástrofe y por eso, quizá, tiene el magnetismo de los márgenes: es tal su poder de atracción que terminan por alojar la catástrofe toda.

Boring Home es un libro escrito en una Cuba con pocas alternativas a la vista; al costado de un mundo con pocas alternativas a la vista.

Boring Home es un libro sostenido por una épica con escaso glamour: se trata de una epopeya sin héroes.

Boring Home es una road movie. Con personajes a ras de suelo que a veces consiguen despegar unos segundos. Entonces, otean la verdad cruda de las cosas y recaen con estrépito.

Boring Home es la secuencia fotográfica sobre la inclinación al suicidio de un anti-héroe que no consigue, siquiera, matarse.

Boring Home tiene como corolario una “Tabula hiperiódica” de los 103 elementos cubanos: ¡que buen libro hay ahí!

Boring Home es la hoja de ruta de Ipatria y Orlando.

Como Sailor y Lula, ambos tienen como norte el precipicio. Como Bonnie & Clyde, disparan (sus fotos) y atracan bancos (bancos de los parques), donde se sientan para coger resuello y volver a la batalla.

Boring Home es un desmesurado namedropping con el que se trata de conjurar el horror (en general) y el horror al vacío (en particular): una cascada de palabras que funcionan como parches inútiles para una experiencia llena de grietas.

Boring Home sufre una superpoblación de las voces de otros. Pero, a diferencia de un Cabrera Infante, un Vila Matas, un Rodrigo Fresán, o un Roberto Bolaño; que incorporan la literatura ajena para digerirla ellos mismos, aquí se lidia, directamente, con digestiones ya hechas: con mierda ya excretada por otros escritores.

Boring Home es un libro amargo y poético. Desafiante y resignado. Megalómano e inseguro (“Narres lo que narres te arrepentirás”). Una historia local y concreta, cruzada fugazmente por las angustias trascendentales del mundo: La Barbarie y El Cosmos, La Literatura y La Noche, Hiroshima y La Habana, Haifa y La Guerra…

Puede ser interesante leer Boring Home en paralelo a Boarding Home, la novela de Guillermo Rosales que le sirve de guía. Hace poco, se me ocurrió releer a la vez Boarding Home y Spider, de Patrick McGrath. Fue un ejercicio con premio: por la iluminación mutua -y por las mutuas tinieblas- que se proyectaron los dos libros.

Boring Home es el manifiesto de un malestar que me gusta llamar Atopía. El grafiti de una certeza que Orlando Luis Pardo Lazo define como “post-revolucionaria”: lo peor del presente estriba en que este es, ya, el futuro.

 

(*) Boring Home fue lanzado como una iniciativa independiente en La Habana, durante los días de la Feria del Libro, aunque como un evento alternativo a esta. Su PDF circula por Internet y puede descargarse gratuitamente desde los portales Penúltimos días, Cubaencuentro, o Buttup, entre otros.

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