Entries from abril 2009 ↓

Banquete_

 Iván de la Nuez

 

 

banquete

 

Este miércoles, 29 de abril, a las 19 h tendrá lugar en el auditorio del Museo Nacional de Arte Reina Sofía la presentación de banquete_nodos y redes, editado por Turner, con la colaboración de SEACEX. La presentación de banquete_nodos y redes, estará a cargo de Karin Ohlenschläger, Daniel G. Andújar, Ernesto García Camarero, Sussana Manrubia, Iván de la Nuez, Alfonso Valencia y Remedios Zafra. Por la parte que me toca, les espero en Madrid.

En la web de la editorial Turner, se describe así a este libro:

Desde principios de los años 90, banquete_ se plantea como una red internacional de conversaciones y acciones entre artistas, científicos, tecnólogos y otros productores de conocimiento. Su objetivo es explorar las convergencias entre los sistemas biológicos, sociales, tecnológicos, artísticos y culturales, e indagar en un enfoque sistémico y transdisciplinar que cuestione un modelo imperante de pensamiento –antropocéntrico, lineal y dicotómico- cuyas consecuencias políticas, sociales, económicas, culturales y ecológicas apelan a un inaplazable cambio de sensibilidad, de mirada y de comportamiento.

El proyecto banquete_ ha reunido a antropólogos, artistas, arquitectos, biólogos, filósofos, economistas, neurocientíficos o sociólogos con el fin de reflexionar acerca de los patrones y procesos de transformación que rigen los flujos tangibles e intangibles de materia, energía e información. Con el tiempo, esta red ha vertebrado y consolidado un entorno de colaboración, constituido por distintos centros de investigación, producción y difusión artística y científica. La motivación común ha sido propiciar la interacción entre ciencias y humanidades, y entre éstas y la sociedad.

En este innovador contexto, banquete_nodos y redes plantea más de treinta proyectos de arte digital que analizan este proceso de transformación, desde micromundos neuronales hasta las dinámicas globales de la conexión digital en las sociedades contemporáneas.

Teóricos:

Antonio Acín, Pau Alsina, Juan Aranzadi, Yayo Aznar Almazán, José María Baldasano, Álvaro Bermejo, José Luis Brea, Carlos Briones, Óscar Carpintero, Juan Ignacio Cirac, Capi corrales, Javier DeFelipe, Ángela delgado, Javier Echevarría, Santiago Eraso, Agustín Fernández Mallo, Ramón Folch, Ernesto García Camarero, Vicente Guallart, Ramón Guardans, Maciej Lewenstein, Jacob Lillemose, Pedro C. Marijuán, José Ángel Martín-Gago, Juan Marín Prada, Jorge Luis Marzo, José María Montoya, Andreea Munteanu, José Manuel Naredo, Iván de la Nuez, Karin Ohlenschläger, Diego Rasskin-Gutman, Luis Rico, Víctor del Río, Arturo (Fito) Rodríguez, Miguel Ángel Rodríguez, Salvador Rueda, Fernando Sáez Vacas, Abraham San Pedro, María Santoyo, Mónica Solé, Ricard Solé, Imma Tubella, Alfonso Valencia, Vicente Verdú y Remedios Zafra.

Artistas:

Antoni Abad, Aetherbits, Eugenio Ampudia, Daniel Andújar, Marcel-lí Antúnez, Pablo Armesto, José Manuel Berenguer, Clara Boj y Diego Díaz, Daniel Canogar, Álvaro Castro, Alfredo Colunga, Escoitar, Evru, Joan Fontcuberta, Dora García, Daniel García Andújar, Marta de Gonzalo y Publio Pérez Prieto, Hackitectura.net, Ricardo Iglesias, Influenza, Concha Jerez y José Iges, Konic Thtr, Laboratorio de Luz, Joan Leandre, José Antonio Millán, José Manuel Moreno, Neokinok TV, Marina Núñez, Pedro Ortuño, Raquel Paricio, Platoniq, Francisco Ruiz de Infante y Águeda Simó.

 

 

 

Marcador

Una educación cinematográfica

Iván de la Nuez

 

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Hace unas semanas, el gobierno de Catalunya abrió una curiosa perspectiva en materia de educación (esfera crítica dentro de un país en crisis). Se trata de un pequeña hendija, no exenta de polémica, que ofrece la Ley de Educación a los padres que quieran, y puedan, educar a sus hijos al margen, total o parcial, de la Escuela (lo que implica, en varios casos, al margen también del Estado). Criticada por muchos como una ley que pone en peligro –¿todavía más?- la escuela pública, esta medida manifiesta, en cualquier caso, tanto la existencia de un movimiento creciente -conocido como Schoolhome en otras geografías- como la incomodidad cada vez más generalizada ante lo que bien podríamos llamar el malestar de la educación. Ese proceso milenario que nos otorgamos nosotros, “bípedos implumes” (Sloterdijk), únicos que basamos nuestra continuidad como especie en esa larga marcha que consiste en la educación del hombre por el hombre.

Por esos mismos días, echó a rodar en las librerías de toda España CINECLUB, novela de David Gilmour (no confundir con el guitarrista de Pink Floyd). CINECLUB sigue de cerca el dilema de un adolescente que -como casi todos- odia el instituto. Y el de un padre que -como casi ninguno- le ofrece, fuera de este, una alternativa para formarse. En un mundo frenético como el que vivimos, tiene lugar la iniciativa de este padre que quiere ir a la velocidad de los tiempos; una velocidad que, dicho sea de paso, la educación oficial no consigue.

David, padre y narrador, acepta que Jesse, hijo y protagonista -sorprendido ante semejante permisividad-, deje el instituto si así lo desea.

Claro que, para esto, han de cumplirse como contrapartida unas normas estrictas: Jesse puede dejar el instituto, pero no podrá tocar las drogas. Puede llevar una vida diferente a la de otros adolescentes, pero no integrarse en las bandas juveniles. Puede pasar de la educación convencional, pero -y aquí está el meollo del libro- tendrá la obligación de sentarse con su padre a ver tres películas a la semana. Si Jesse cumple su parte del trato, puede hacer lo que quiera; experimentar algo parecido al libre albedrío.

La primera película de este singular “curso”: Los 400 golpes, de Truffaut. La segunda: Instinto Básico, de Verhoeven. A partir de ahí, el programa deambula entre lo que algunos, como el propio David, llaman todavía cine europeo de arte y ensayo, y el cine de Hollywood. Un calendario por el que desfilan Fellini y Tarantino, Terence Young y Woody Allen, Hitchcock y Billy Wilder… (No me extenderé aquí en la lista). Se trata de una mezcla de clásicos con serie B. Cine de acción y cine romanticón. Películas de culto y algún bodrio. Entre todos los títulos, se conforma sin embargo un programa interesante y compacto para los propósitos del padre.

En medio de todo, se desliza la vida. El curso fluyendo y Jesse creciendo. Así, conoce a Rebeca Ng (no confundir con NG La Banda), una belleza descendiente de vietnamitas que quita el hipo. Jesse tiene escarceos amorosos y llega –sin leerlo- a la misma conclusión que Truman Capote sobre el escaso acierto de escoger a Audrey Hepburn como protagonista para la versión cinematográfica de su novela Desayuno con diamantes.

-No te puedes imaginar a Audrey Hepburn de puta.

Hay un punto en este libro que abre una perspectiva doble: mientras, para el hijo, todas estas películas representan un futuro, para el padre forman parte de una historia vencida. Lo que en uno es proyecto, en el otro es memoria -la caja de los truenos que no siempre es recomendable abrir. (Es aquí donde algunas normas, como la prohibición de las drogas, demuestran la hipocresía de los normadores). Salvando las distancias, y un siglo y medio, hay en CINECLUB algo del Flaubert de La educación sentimental. Un clavo ardiendo emocional dentro de un mundo en el que los sentimientos se han convertido en una lata.

La Escuela difícilmente consiga hoy que los adolescentes pasen de la literatura escolar a un Truffaut o un Tarantino. Pero tal vez el camino inverso sea factible: que de Truffaut o Tarantino puedan transportarse a la literatura, y que busquen en esta respuestas a las preguntas que las películas activan. Acaso esta es la esperanza del padre en esta divertida novela. Un libro que propone la educación desde las imágenes, aunque no sólo para las imágenes. Una educación desde la cultura pero no sólo para la cultura. Una enseñanza, sobre todo, para la vida.

Comparto la convicción democrática -y republicana- de que la enseñanza ha de ser garantizada por el Estado como salvaguarda de la igualdad de oportunidades a la hora de premiar la capacidad y el talento de los jóvenes, cualquiera sea su procedencia. Pero, mientras capeamos el temporal del presente, tengo también la sensación de que esos jóvenes avanzarían mucho con estos esfuerzos alternativos para educarles. David Gilmour, en CINECLUB, avanza otra línea: iniciativas como esta consiguen, que no es poco, la re-educación de los propios padres.