Entries from octubre 2009 ↓

¿Veis a Beuys?

Iván de la Nuez

 

BLOG-BEUYS TRAJE

 

En medio de un insomnio, Joseph Beuys… (?)

Me veo a mí mismo, en la primera fase de mi exilio (uso, en diminuto, el posesivo “mi”, pues eso que llamamos El Exilio se ha convertido en algo tan inasible como eso que llamábamos El País).

Me veo en México, DF, hace casi veinte años, en el Museo Carrillo Gil, para ver en directo, por primera vez, una exposición de Beuys.

Hay que volver a esos primeros y extraordinarios dibujos. Al Beuys anterior a Beuys, antes de la caída del avión y todo eso.

A los dibujos de un tipo que quería volar.

Me veo en Berlín, quince años más tarde, solo frente a un vídeo suyo donde explica todo lo que vino después de aquel naufragio -entendiendo el alemán.

Ahí lo tenemos: el paradigma de la contextualización, de la implicación en el Universo del Otro, conviviendo con las tribus y haciendo amistad con un coyote, rodeado de fieltro y de nieve, el hombre moderno que consiguió el retorno del arte a la naturaleza.

-En todo eso hay un error-, así me digo.

La grandeza de esta obra radica, precisamente, en su fracaso. En esa franja de lo no alcanzado con ella.

Todo no es más -ni menos- que la historia de un forastero que se implicó en esos mundos sin que pudiera dejar de ser un extraño en todos.

Marcador

Crepúsculo y creatividad

Iván de la Nuez

 

ROGELIO-CRISIS 2

 

Estamos en la Era del Ocaso a la Carta. Este tiempo –Era de la Imagen, Imperio de Microsoft, Post-Muro, Crisis Mundial del Capitalismo, Terrorismo Globalizado, Fin de Todo lo que Usted Quiera- ya fue bautizado hace algunos años por Peter Sloterdijk como “la era del epílogo”. Y a menos que uno decida suprimirse, no hay otra –aquí y ahora- que instalarse en ella de algún modo. Hay quien lo hace llorando por los mundos (¿mejores?) perdidos. O, por el contrario, aplaudiendo cada nuevo elíxir que nos aligere las cosas para lidiar mejor con estos días.

Y hay quien saca petróleo de la debacle y tira un cable desde el acantilado.

Ahí tenemos la inevitable saga neo-romántica de esos vampiros ideados por Stephenie Meyer, que arrastra a adolescentes y jóvenes de todo el mundo. O el libro “vampiresco” de alguno no tan joven, como el cineasta mexicano Guillermo del Toro, que se ha marcado Nocturna, una novela escrita junto a Chuck Hogan. Por ahí ronda, asimismo, Chill-Out, el último disco de Joe Crepúsculo, que sostiene las mismas líneas avanzadas en Escuela de Zebras o Supercrepus.

Dos novelas marcan otra respiración en la marea. La de Yuri Herrera: Señales que precederán al fin del mundo (Periférica), persevera en la potencia de su rompedora Trabajos del reino. La de Rodrigo Fresán: El fondo del cielo (Mondadori), en la que el autor pasa el puente con una ciencia ficción distinta, que da cuenta de este futuro que ya somos. (Hablaremos por aquí de estos dos libros.)

Y, para sacarle punta a esas señales que llegan desde el precipicio, Rafael Rojas ha estrenado, por fin, blog. ¿Su título? Libros del crepúsculo.

Sagas juveniles, tramas góticas, pop urbano, escritores experimentales alejados del best-seller, el blog de un ensayista que quiere compartir sus lecturas…

Todos –por muy distantes que estén y se sientan entre sí- ocupan las esquinas de un síntoma.

Lo mío es detectarlo y recomendarlos. Y creer que esa recomendación servirá para conectarlos.

 

(*) La imagen corresponde al montaje de una pieza realizada conjuntamente por Antoni Muntadas y Rogelio López Cuenca.

Fantasia Rossa

Iván de la Nuez

 

Fantasía roja ha sido publicada en Italia por Castelvecchi. La traducción, de Rupati S. Comparto aquí la portada.

 

 

Una habitación con vistas

Iván de la Nuez

 

NUNO CERA-A ROOM WITH A VIEW

Nuno Cera: A room with a view (2007-2009) 

 

Nada tan común como el deseo de una habitación con vistas…

Al llegar a cualquier hotel, por ejemplo, nada tan común como pedirla. Ahí está el sueño de flotar sobre la ciudad y escrutarla –a distancia, desde lo alto, a través del cristal. Espiar la ciudad, como una manera de controlarla. Saber que la verdad está ahí afuera…

Pero saberse dentro y a resguardo.

Las sirenas y las luces, los asaltos y los gritos, la vida y la muerte. Todo eso ocurre por “allí abajo”. En el sky line de nuestro transparente más allá. Esta es, como mínimo, una ilusión peligrosa. En un momento dado, esos mundos, de los que nos imaginamos a salvo, comienzan a avanzar. Primero, nos subyugan. Más tarde, ya nos invaden sin remedio.

Las fotografías de Nuno Cera rompen, tenuemente, esa pretendida inmunidad. Una vez amalgamados interior y exterior, el fisgoneo privado queda convertido en un asunto público. Y al revés, todo lo que estaba “a la vista” pasa a formar parte de un asunto privado, invadidos todos sus rincones. Desnudos ya en medio de la ciudad, terminamos por meterla en la cama. Una habitación con vistas tiene esa contraparte: nos deja explayados a la vista de todos.

V Bienal de Lanzarote (II)

Iván de la Nuez

 

La crisis es Crítica. Crisis y energía… (creativa y de las otras) es una exposición del V Encuentro Bienal de Lanzarote y puede verse en el Convento de Santo Domingo, Teguise, un municipio del interior de la isla. De alguna manera, fue pensada a partir de la particularidad física e histórica de ese edificio. 

  

BLOG-SALA LANZAROTE 

   

Daniel Canogar (www.danielcanogar.com) participa con Jackpot. Una instalación animada, compuesta por centenares de fragmentos recogidos en un desguace de máquinas tragaperras. El resultado final es un collage compacto –aunque en un equilibrio precario-; un vitral que cuelga al final de la iglesia. Su situación en el espacio, contigua a un altar que no puede tocarse ni disimularse (es patrimonial), refuerza su dimensión de tótem contemporáneo. ¿Hay algo más totémico que el dinero? ¿Y hay ilusión más extendida que ganarlo de repente, en un golpe de suerte? Canogar suele trabajar con desechos –de ordenadores, de cables, de todo lo que excreta la vida contemporánea- y establece, a partir de estos, un paralelo entre el crecimiento de la basura y las otras avalanchas -de imágenes, ofertas, mentiras- que se precipitan sobre aquellos que sobreviven, o no, en esta cultura trash.

 

BLOG-JACKPOT 2 jpg

 

Noh Suntag –a cuyo trabajo ya hemos dedicado un post en este blog- aparece en la exposición a partir de su recorrido por el militarismo, la represión “monumental” de Corea del Norte o la persistencia de los efectos de la guerra en las actuales marcas de la tecnología surcoreana. La idea inicial era presentar una selección de estas últimas, pero Suntag sugirió un trabajo inédito, en el que da un paso distinto en la continuación de sus investigaciones. Su serie es, en realidad, una única pieza compuesta por siete fotografías. En What happened in the Namildang Bldg Suntag nos traslada desde un edificio en llamas hasta la secuencia de sus ruinas, cuyas sombras las convierten en figuras abstractas (por momentos parecen tintas de Chillida). Un nuevo episodio en su indagación sobre el desasosiego entre la realidad y la ficción de un mundo que arde.

 

 

SUNTAG-LANZAROTE-SECUENCIA 

 

Las piezas de Ramón Williams provienen, en primer término, de su serie Trace Crop Off: expuesta en Miami, fotografiada en La Habana y Miami. Estas fotos comparten un estado de incomodidad. Son a la vez familiares y ajenas. En cualquiera de nuestros barrios es posible ver esa degradación, pero al mismo tiempo esas ruinas nos resultan invisibles. Es, a veces, el carácter revelador de la fotografía el que consigue sacarlas a flote. La exposición incluyó asimismo Good Morning Ghost o su animación The Black One Spoke. Williams, además, sembró varias monedas en los espacios urbanos cercanos a la exposición: un juego que hurga en la reverencia que impone el dinero. Si Canogar nos ofrece un Jackpot falso con el sueño del dinero instantáneo, esta acción nos propone un dinero real, pero en muy pocas cantidades y con una dificultad enorme para conseguirlo.

 

WILLIAMS-Fantasmas de trasluz

 

Tres constantes se identifican en los dibujos de Miguel Brieva: la economía, el arte y los medios de comunicación, en particular la televisión. Tanto su trabajo con la revista Dinero, como sus libros y colaboraciones en diarios, suplementos y revistas, apuntan a ese triángulo. Sus cómics, por lo general meticulosos en los detalles, recuperan una estética de los años cincuenta, esa década en la que se afianza la relación entre la publicidad y el capitalismo, las marcas y el consumo, la tecnología y la vida doméstica. Algo anacrónico, en esos dibujos, nos provoca una sensación de zozobra; acaso porque sus seres y situaciones exponen algo monstruoso que habita en nuestros comportamientos cotidianos, o en la fantasía de la familia feliz. Los protagonistas de esos dibujos han alcanzado una felicidad siniestra, la luz de una religión de la que todos –un día, un año, toda la vida- formamos parte. 

 

 BLOG-BRIEVA

 

Las Buenas Noches (www.lasbuenasnoches.com) es un grupo sevillano cuyos integrantes se dedican, además, a la música. No es raro que dibujen, como el mismo Brieva, o se dediquen a la arquitectura, o sean realizadores de carteles, o contrastados videoartistas, como el batería Daniel Cuberta (www.danielcuberta.com). Todo ello les permite tomarse con calma e ironía su “carrera musical”. Su propuesta se estira desde Andalucía hasta América Latina pasando por la música “indie”, en una cuerda en la que confluyen desde Yo la Tengo hasta dos referentes de la escena actual en Sevilla, como Sr. Chinarro o Pony Bravo.

 

 

BLOG-LAS BUENAS NOCHES

  

La Crisis es Crítica no hubiera sido posible sin el encargo y la dirección de María José Alcántara o el impulso de Ricardo Hernández, sin la coordinación de Lorena Gutiérrez y  Beatriz Delgado; sin el soporte del Yeyo y Dino en el montaje. Azucena Agento realizó la animación de la pieza Jackpot, de Daniel Canogar. Nathalie Boseul, como siempre, se ocupó de facilitarnos el trabajo con Noh Suntag. El diseño de Xavier Manubens consiguió que la exposición pudiera ser vista como una sola obra. El lema del V Encuentro Bienal de Lanzarote es: Crisis. Energía. Creación.

V Bienal de Lanzarote (I)

Iván de la Nuez

 

El pasado martes 13 de octubre comenzaron las exposiciones, conciertos y otras actividades del V Encuentro Bienal de Lanzarote. Una serie de proyectos radiales, programas dispersos, que parecen reproducir la propia orografía de la isla. Otra peculiaridad de esta bienal es su apuesta simultánea, tanto por la Bienal On como por la Bienal Off, lo que garantiza una considerable diversidad en las propuestas, una saludable tensión entre los proyectos y la visibilidad de colectivos creativos de la isla que actúan desde sus propias contradicciones. La filosofía de los organizadores -desde el Museo Internacional de Arte Contemporáneo (MIAC)- deja claro desde el principio que no apunta a “situar a Lanzarote en el mapa”, u otras ambiciones al uso en medio de una bienalización del arte que ya está de capa caída. Sin grandes dispendios, se trata, en lo posible, de crear una dinámica de implicación con sus propios problemas y de otorgarle al pensamiento un lugar protagónico. El título de esta convocatoria: “Energía, crisis y creación”.

En esa cuerda, ya están funcionando exposiciones individuales de la artista coreana Kimsooja, de Joseph Beuys o El Roto. Al mismo tiempo, se han inaugurado proyectos colectivos como La No-Edad, Utopía Energética, Estados críticos y la Crisis es Crítica. Me he encargado de la curaduría de esta última, inaugurada el pasado viernes 16, en la que participan Miguel Brieva, Daniel Canogar, Noh Suntag y Ramón Wiliams. El diseño ha corrido a cargo de Xavier Manubens y para la inauguración invitamos al grupo sevillano Las Buenas Noches. Habrá, en este blog, un post particular dedicado a este proyecto colectivo. De momento, reproduzco el cartel y recomiendo las webs del V Encuentro Bienal de Lanzarote, lo que puede ampliar esta brevísima información.

www.cabildodelanzarote.com / www.bienaloff2009.blogspot.com

 

LANZAROTE CARTEL 2 

El deporte del adjetivo

Iván de la Nuez

 

Hay algo más difícil que encontrar un escritor que sepa colocar los adjetivos: dar con uno que sepa no colocarlos. Aquel que no los necesita. El renegado que ha conseguido desmarcarse de un presente en el que la adjetivación parece un tic exclusivo de la (mala) retórica y de la (mala) política. Un bastón para tribunos del instinto básico, esa infantería negada para nombrar las cosas, pero siempre dispuesta a juzgarlas. Resulta curiosa, por otra parte, la abundancia del adjetivo en la blogosfera, un mundo de naturaleza interactiva y, por la tanto, presumiblemente abierto a que los lectores –un término no del todo adecuado en este ámbito- “completen” las opiniones.  

¿Están sentenciados para siempre los adjetivos? No lo sé. Pero sí sé que hay un mundo en el que parecen, todavía, imprescindibles: el deporte. Soy de los que intenta seguir las competiciones y, aún más, de los que leen las crónicas deportivas. Cada lunes, los diarios se explayan en los resultados del fútbol. Algunos evalúan la actuación de los jugadores con puntos (del 1 al 10; del 1 al 5; del 1 al 3). Otros las califican con frases o palabras; por lo general, no siempre, con adjetivos. A veces se trata de una jerga para iniciados, aunque sin ella no se entendería, por ejemplo, el lenguaje de los hinchas.

-Espectador. Sobrado. Incombustible. Centrado. Virtuoso. Enfadado. Abusón. Motivado. Completo.

Hay alguno en el que no falta la crueldad. Como una calificación, la semana pasada, del futbolista Thierry Henry. Se le llamó “Providencial”. Pero no fue debido a su gran actuación, sino a que se lesionó, lo que supuso la entrada de otro delantero –en este caso Ibrahimovic-, que además consiguió el primer gol. El cronista no se corta sobre los motivos de su definición: “El francés estuvo 28 minutos en el campo. No hizo nada destacado. Su mejor aportación fue irse del terreno de juego”.
-Vital e impresionante. Contundente y ocioso. Físico y Chapuzas. Constructor y juvenil. Generoso y espiado. Reencontrado o indeciso. Desinhibido y cooperante. Completo y ofensivo. Rocoso y omnipresente. Incansable y convaleciente. Canterano y perspicaz. Depredador y ¡Ambidiestro!

En alguna jornada, el jugador ha estado sembrado o atento. Incordiante o reposado (como el buen tequila). Espectacular o decisivo. Inspirado o prudente. Exigido o unidireccional. Férreo o eléctrico. Afanoso o distribuidor. Despierto o sencillo. Fiable y discreto. Floreciente o exquisito.

Otras veces, no ha sido necesario tirar de adjetivo. Ahí están los casos de Pulmón, Valladar y, ojo, ¡ATS! Esto es: Asistente Técnico Sanitario. Esto es: enfermero. ¿Por qué? Pues, porque ese jugador “entró para corregir una hemorragia en la banda”. 

Y aquí lo dejo. Ayer concluyó la sexta jornada de la Liga española de fútbol –ha ganado el Barça, ha perdido el Madrid- y me espera, como cada lunes, el desayuno con estos diamantes que convierten el adjetivo del deporte en deporte del adjetivo. ¡Tengan una sustantiva semana!

Dada & Son

Iván de la Nuez

 

DADASON 1

  

UNO

Un instante cifra el origen de la conexión entre los cubanos y Dadá. (Me desmarco aquí de la más larga, y más obvia, relación de Marcel Duchamp con Picabia, aquel medio-cubano -o cuarto de cubano, o tres cuartos ¿quién puede adivinar estas proporciones?- que le acompañó durante años en la gesta y, de paso, consiguió involucrarlo en sus caprichos disolutos). Ese momento inaugural tuvo lugar en el otoño de 1922. Fue en Nueva York y en el Marshall Chess Club. Fue una partida de ajedrez. El lapso que duró el encuentro entre Marcel Duchamp y José Raúl Capablanca. No se trató, propiamente, de un match exclusivo entre ellos, sino de una simultánea de varios ajedrecistas contra el genio del momento. No es raro que este origen, hablamos de Dadá, nos remita a otra partida -¿supuesta?- de ajedrez: la que dirimieron Lenin y Tristan Tzara en París. En cualquier caso, Duchamp se había preparado con fervor para alcanzar un sitio entre los elegidos y logró clasificarse junto a una veintena de jugadores. Unas fuentes hablan de 24. Otras, afirman que fueron 21. Otras, 20 exactos. Todas coinciden en que Capablanca ganó veinte y no perdió ninguna (si fueron más de veinte contendientes, hubo quien rascó un empate). Duchamp perdió la suya.

 

DOS

Me remonto a ese momento seminal mientras escucho Dada Son, el disco reciente de Alfredo Triff –y del formato escogido por él para cuajar este proyecto. Que Triff sabe de la historia Dadá no puede asombrarnos a estas alturas. Todos sus experimentos musicales –21 Songs Broken at Once, Boleros perdidos o este Dada Son– remiten a prácticas dadaístas. “Experimento” resulta, de hecho, un habitat natural en este recorrido. Algo sabe Triff, además, de aquella idea de Lezama Lima según la cual uno no sólo hereda, sino que también elige. Herencia y elección van de la mano en este disco, aunque no siempre en armonía: Son y Dadá, Dadá y Son, mantienen una relación problemática en todos los cortes; se pelean o confluyen constantemente, se interceptan o se esquivan. Mirado así, el disco puede abordarse a partir de un juego (¿dadaísta?) con la palabra Son. Por una parte, el “son” como canon de la tradición musical cubana. Por la otra, “son” como traducción al inglés de “hijo”. Dada Son convertido en Dada & Son. Como aquellos negocios de padres e hijos -Steinway & Son, sin ir más lejos-, como tantos bufetes de abogados, tantas tiendas, tantas ferreterías. Como si Triff hubiera necesitado, además de la herencia prefijada, reinventarse una línea familiar en la que sentirse a gusto; una ampliación paterno-filial con el ADN necesario para expandir su discurso. ¿Alfredo Dadóvich?

 

TRES

Greil Marcus ha rastreado los movimientos culturales de baja intensidad que –desde Dadá hasta el punk- recorrieron el siglo XX. Pequeñas mareas que no llegaron a ser dominantes en su momento -no se alzaron con la Gran Victoria en la Guerra de la Cultura de sus respectivas épocas- pero sí consiguieron estallar, años después, como bombas retardadas. En algún momento de la línea del tiempo, sin que nadie las esperase, el estrépito súbito de estas tendencias obligó, incluso, a rescribir la historia -a recodificarla bajo otros criterios. La obra de Marcus es un clásico y al mismo tiempo una lección de cómo abordar cualquier fenómeno cultural. Su título es tan inmejorable como el libro: Rastros de carmín. Los rastros de carmín son esos que puedes quitarte fácilmente del rostro, pero no de la memoria. Las múltiples huellas de un camino que nos lleva de Tzara o Duchamp hasta Johnny Rotten o Sid Vicious. Un trecho por el que han avanzado John Cage y la Internacional Situacionista, Man Ray y Guy Debord. El libro surgió, como un fogonazo, en la mente de Marcus en medio de la actuación de un grupo que apenas sabía tocar pero que uno no podía dejar de atender. Era en un concierto de los Sex Pistols.

 

CUATRO

La relación del arte cubano con el dadaísmo fue, casi siempre, bastante tímida (por decir algo). Se limitó a algún manifiesto de la llamada vanguardia (allá por los treinta), o a las excentricidades de pintores cuyas obras eran sin embargo formalmente convencionales (incluso para sus tiempos). Dadá insular tuvo poco que ver con las obras y aun menos con los gestos; no digamos ya las conductas. En los años ochenta del siglo pasado, década que condensa de manera abigarrada los reciclajes cubanos de la modernidad, una parte importante –tal vez la más importante- del arte cubano fue duchampiana. En la forma, en las obras, en las indagaciones, en las maneras de agruparse, en las actitudes. Entre Volumen I y Arte Calle (el colectivo punk más intenso de esa época); en plan caribeño y bajo los designios de un régimen comunista, se condensa, en apenas un decenio (1980-1990), lo que Marcus extiende a más de medio siglo. Pero el punk, fuera de las artes visuales, fue otra cosa. Aquellas crestas verdes, las ropas imposibles, el maquillaje gótico (con cuarenta grados a la sombra), eran una demostración de malestar y valentía de estas tribus urbanas. Y no sólo frente las autoridades, que las acosaban sin tregua. Todavía más, si cabe, frente a la Masa. Frente a esa marea totalitaria que no admite ni una cresta, nunca mejor dicho, que se alborote fuera de su latido. Ahora bien, a diferencia de otras latitudes, la dirección de su energía parecía invertida. Se trataba de groupies en busca de sus estrellas, una escena a la espera de sus artistas, personajes a la caza de un autor. Desde entonces, el punk cubano fue una actitud antes que un movimiento: una sociedad sin líderes, un público rotando alrededor de un trono sin ídolos. Esa dirección energética duró años; hasta la aparición, por ejemplo, del grupo Porno Para Ricardo.

 

CINCO

Antes que Dadá o punk vernáculos, estuvo el filin´. Desde su primer estallido, en los cincuenta, la disonancia de este movimiento fue algo más que una distorsión de la armonía y, desde luego, algo más que un “desvío” estrictamente musical. Su espíritu alimenta, también, el trasiego de Alfredo Triff con el danzón, el son y otros géneros de la música cubana. En él se nutren los juegos con cadencias de otras zonas del Caribe o sus citas de Bienvenido Julián Gutiérrez, el estándar a lo Michel Legrand o esos momentos de victrola -momentos “victrólicos”- a lo Tejedor y Luis. (Las apariciones fugaces de acordes reconocibles de la orquesta Aragón es un asunto entre violinistas.) Y ese mismo espíritu persevera en el bolero, como si los músicos dejaran bien claro que un bolero del siglo XXI sólo puede administrarse en pequeñas cucharadas. De ahí que ocupen, en la trama del disco, lo que las canciones de Chris Isaac en las películas de David Lynch: un pequeño oasis melancólico y reconocible (incluso tarareable), al que se le concede el tiempo exacto para que no llegue a empalagar; cuidando siempre el exceso de glucosa, la sobredosis de azúcar.

 

SEIS

Dada Son es un ejercicio subversivo. De cara a sus zonas cubanas, el disco abre un punto de fuga en una cultura que no acaba de resolver la contradicción entre la abundancia rítmica de su música y la falta de movimiento de su sociedad. Como si el ritmo frenético no fuera otra cosa que la simulación de un movimiento que no es tal. Una válvula de escape a la inmovilidad de una gerontocracia que persiste, tenaz, en su situación estática. Claro que el disco ofrece, además, un paisaje acústico que se estira más allá de esa cultura. John Zorn muestra el camino para usar el formato adecuado en cada discurso. Frank Zappa el legado de que la música es también su environment, la bronca callejera en plena madrugada, la violencia ambiental en la que ocurre la vida. Miles Davis alerta sobre la necesidad de subir la parada a las influencias: si Duchamp pudo escribir God Dog, Miles se superó en el palíndromo y tituló un disco suyo Live Evil. Por otra parte, este no es el Sonido de Miami (Miami Sound), pero sí es el sonido de un Miami muy particular. Cierro estas notas mientras juego a escuchar el disco desde varias pistas, para estar a la altura de la simultaneidad que nos propone y romper con la sucesión convencional de las piezas. Es cuando Dada Son –además de duchampiano- se abre paso hacia otra explanada sonora y se convierte en un disco cubista.

  DADASON 2