Crepúsculo y creatividad

Iván de la Nuez

 

ROGELIO-CRISIS 2

 

Estamos en la Era del Ocaso a la Carta. Este tiempo –Era de la Imagen, Imperio de Microsoft, Post-Muro, Crisis Mundial del Capitalismo, Terrorismo Globalizado, Fin de Todo lo que Usted Quiera- ya fue bautizado hace algunos años por Peter Sloterdijk como “la era del epílogo”. Y a menos que uno decida suprimirse, no hay otra –aquí y ahora- que instalarse en ella de algún modo. Hay quien lo hace llorando por los mundos (¿mejores?) perdidos. O, por el contrario, aplaudiendo cada nuevo elíxir que nos aligere las cosas para lidiar mejor con estos días.

Y hay quien saca petróleo de la debacle y tira un cable desde el acantilado.

Ahí tenemos la inevitable saga neo-romántica de esos vampiros ideados por Stephenie Meyer, que arrastra a adolescentes y jóvenes de todo el mundo. O el libro “vampiresco” de alguno no tan joven, como el cineasta mexicano Guillermo del Toro, que se ha marcado Nocturna, una novela escrita junto a Chuck Hogan. Por ahí ronda, asimismo, Chill-Out, el último disco de Joe Crepúsculo, que sostiene las mismas líneas avanzadas en Escuela de Zebras o Supercrepus.

Dos novelas marcan otra respiración en la marea. La de Yuri Herrera: Señales que precederán al fin del mundo (Periférica), persevera en la potencia de su rompedora Trabajos del reino. La de Rodrigo Fresán: El fondo del cielo (Mondadori), en la que el autor pasa el puente con una ciencia ficción distinta, que da cuenta de este futuro que ya somos. (Hablaremos por aquí de estos dos libros.)

Y, para sacarle punta a esas señales que llegan desde el precipicio, Rafael Rojas ha estrenado, por fin, blog. ¿Su título? Libros del crepúsculo.

Sagas juveniles, tramas góticas, pop urbano, escritores experimentales alejados del best-seller, el blog de un ensayista que quiere compartir sus lecturas…

Todos –por muy distantes que estén y se sientan entre sí- ocupan las esquinas de un síntoma.

Lo mío es detectarlo y recomendarlos. Y creer que esa recomendación servirá para conectarlos.

 

(*) La imagen corresponde al montaje de una pieza realizada conjuntamente por Antoni Muntadas y Rogelio López Cuenca.

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