El espíritu de la colmena

Iván de la Nuez 

 

 

Island of a perfect world#5_2008

Island of a perfect world, 2008

 

Aquí palpita el espíritu de una colmena: la nuestra. Porque eso, colmenas, son las maquetas increíbles de Baltazar Torres (Figueira de Castelo Rodrigo, 1961). Y, como sucede con las colmenas, estos edificios aparecen en lugares en los que no parece acompañarles la lógica, algún entorno idóneo. Son construcciones en desequilibrio, a punto de caer. Conglomerados urbanos en los que se suele vivir lo justo para volver al trabajo, para acentuar una existencia laboriosa cuyos rituales rozan la esclavitud.

 

 

 Lotaçao esgotada_2007

Lotaçao esgotada, 2007 

 

(Evoco a Maurice Maeterlinck, a Víctor Erice, a Miguel Morey…)

No sólo los edificios, también las personas están apunto de precipitarse al vacío. A fin de cuentas ¿cuánto podemos aguantar colgados de una estructura que parece una rama, cuánto estar suspendidos de una lágrima? Este es, pues, el espíritu de una colmena de hombres menguantes. Seres que, poco a poco, han perdido la escala. Así, empiezan a gotear, a desgajarse de lo que era la ciudad, y de lo que ha llegado a ser: una entidad desentendida de sus habitantes. Ahora habitante y ciudad, cada cual por su lado, comienzan a errar de manera independiente, como globos cautivos.

No se encuentran, salvo por accidente. No se apoyan, salvo por intereses.

Y no se salvan, aunque así les parezca en cada descanso que se toman para seguir su ruta.

Edificios, burbujas, habitantes… Sin encuentro, ni pasión, ni bondad. Y sin violencia evidente. Es la indiferencia la que traza las pautas de esta colmena y de su espíritu: de su vida suspendida en una ciudad suspendida.

 

Big Smile_2009

Big smile, 2009

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