La perseverancia del autoritarismo

Iván de la Nuez

 

 

mona & vatamanu 

Frank Thiel o Boris Mikhailov, Deirmantas Narkevicius o Dan Perjovski, Komar y Melamid o Ilya Kabakov… He aquí algunos artistas procedentes del Este –Alemania, Ucrania, Lituania, Rusia- cuya obra operó, bajo el comunismo, como un detector de represiones. Estos creadores, sin embargo, no se han quedado en las antiguas censuras que se vieron obligados a enfrentar bajo las dictaduras comunistas. Por el contrario, han mantenido entrenado su ojo crítico para percibir otras formas autoritarias, no siempre evidentes, que se presentan en la actualidad postcomunista. Mona Vatamanu y Florin Tudor (Constanta, 1968, Ginebra, 1974), pertenecen a esa corriente y ejercitan ese entrenamiento. Ellos son rumanos y resulta obvia, claro está, su disidencia con Ceaucescu. Pero, al mismo tiempo, no dejan de percibir la manipulación de las masas que se ejerce más allá de la violencia de los tiempos del Telón de Acero.

 

V

Holigans y fanáticos, neofascistas y neocomunistas, huelguistas y juerguistas. Todos a la caza de un líder necesitado de un rebaño. A veces, las cosas ocurren en la dirección opuesta: es el líder el que va a la búsqueda de esa multitud que clama por un Mesías. Se ha caído el Muro, pero no se han venido abajo del todo las conductas. Se ha desplomado el Comunismo bajo los lemas de Solidaridad y Transparencia, pero hoy ni la solidaridad ni la transparencia rigen la vida de la democracia. Estas pinturas llaman la atención sobre la sencillez con la que puede estar cargada la represión. Sólo hace falta un disparo, un  discurso, un gol, una bandera, para que el totalitarismo aflore.

 

VATAMANU & TUDOR-lombardfried

 

(*) Las pinturas de Mona Vatamanu & Florin Tudor forman parte de la instalación Appointment with the History (2007-2008).

 

Mona_Vatamanu 2

 

 

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