El sistema «ganga»

Iván de la Nuez

  

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La violencia de las bandas juveniles ha alcanzado proporciones siniestras. Por su criminalidad y por los rituales que configuran esa criminalidad: todos los gestos que desembocan en una pueril supresión de la vida. Y porque esa violencia esconde, a veces, algo más siniestro, si cabe. Las bandas forman parte de un sistema de comunicación y consumo, de fraternidad y de signos. Están integradas en un mercado, una moda, una cartografía; un sistema de señales que ha adquirido las dimensiones de un lenguaje. Un modo de vida.

 

 

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Pedro Vizcaíno proviene del grafiti y está entrenado para percatarse de esa circunstancia. Sus cuadros, más que una narración sobre la violencia juvenil, pueden ser entendidos como el archivo de un equipamiento, el registro de un pack de guerra con todos los artefactos del pandillero: el teléfono celular, la pistola, las bambas, los artificios diversos que le permiten estar listos para entrar en acción. Esta certeza no implica una celebración del “ganguero”. Al contrario, en la recepción de esa “alegre” banalidad del mal hay una incomodidad. Y esa incomodidad es tan explícita de cara al tema como implícita de cara a la obra. A fin de cuentas, los cuadros no son el lugar ideal para alojar estas pinturas. No es la tela el locus adecuado para que habiten estas historias. Parece obvio que estarían mejor en un muro, una pared, en la calle; fuera del museo o de la galería. Desde sus tiempos de action painting, como miembro del colectivo Arte Calle en la Cuba de los ochenta, Vizcaíno ha sido coherente con su humor corrosivo, siempre atento al absurdo y la comicidad de la muerte. Suyo fue un grafiti de gran formato frente al cementerio de Colón, la famosa Necrópolis de La Habana, en aquellos tiempos en que, ante la caída del Muro, Fidel Castro lanzó su órdago de “Socialismo o Muerte”. La irreverencia fue borrada rápidamente, faltaría más, pero quedó flotando en algunas conciencias como una carcajada de resistencia. Frente a la muerte y la violencia, la mentira y la estadística.

 

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