¿Dónde jugarán los niños?

Iván de la Nuez

Que no cunda el pánico: no tratará este post del disco homónimo de Maná. Tampoco de la corrección sarcástica, en femenino, de Molotov: ¿Dónde jugarán las niñas? Se trata, simplemente, de la lista dada a conocer por The Economist, con los mejores países para nacer el próximo año 2013. O los peores, si empezamos por el final. Los parámetros para la enumeración hablan de la geografía, la demografía, la política y la renta per cápita. También de seguridad, salud y confianza en las instituciones.

Leyendo la lista al derecho, vemos que Suiza obtiene el primer lugar, seguido de Australia, Noruega, Suecia y Dinamarca.

Exceptuando a Australia, queda claro que los niños más felices pasarán frío. Lo más probable es que sean mayoritariamente protestantes, blancos y nórdicos. ¿Qué hay nieve? También hay dinero para los abrigos. ¿Qué hay problemas de comunicación? No hay nada como una soledad confortable. ¿Aburrimiento y tristeza? El esquí o el vodka estarán a mano para paliarlos.

Los siguientes países de la lista son Singapur, Nueva Zelanda, Holanda, Canadá y Hong Kong… Y aquí la generalización se dificulta.

De las aclamadas potencias emergentes –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- no hay muy buenas noticias en la lista. Tampoco de los países latinoamericanos, encabezados por el puesto 23 que alcanza Chile.

Queda claro, también, que se va acabando aquello de que los niños vienen con un pan debajo del brazo. Si nace en Suiza, es posible que, con suerte, traiga un banco. Si nace en los Emiratos, disparados hasta el puesto 18, puede que un pozo de petróleo. En latitudes más broncas –Ucrania, Kenya o Nigeria-, el niño traerá colgando un Kalashnikov. Y en las más necesitadas, el muchacho vendrá con un cable bajo el sobaco. “Comerse un cable” es la traducción de la penuria según el argot de Cuba (país que aparece en el medio de la tabla compartiendo el puesto 40 con Argentina).

¿Y si naciera en Belén, como El Niño Aquél? Pues lo tendría complicado. En estos momentos, si un bebé viniera al mundo donde Jesús, comenzaría su infancia bajo el gobierno de la Autoridad Palestina, a 9 kilómetros de Jerusalén y fuertemente acordonado por el Ejército de Israel. Este país ocupa el lugar 20, mientras que Palestina no figura, de modo que ese niño fluctuaría, en la clasificación, entre el 20 y el infinito.

Dejando a un lado esta lista –una más entre todas las listas que proclaman algo cada día-, lo único cierto es que el 99% de los padres de este mundo seguirán teniendo a sus hijos en sus propios países. Y es cierto también que la mayoría de esos países ni son nórdicos, ni estables ni tienen instituciones confiables. Queda por ellos, pues, intentar alguna mejora en todo eso. O rendirse a la evidencia de que, cada vez más, estarán procreando futuros emigrantes.

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