Chitalu y los Afronautas

Iván de la Nuez

Según algunas leyendas ancestrales, los africanos también van al cielo después de la muerte. A veces directamente, sin calvario ni limbo, convertidos en pájaros o mariposas. En estos días se ha ventilado sin embargo una historia que nos confirma que los africanos, además del cielo, intentaron alcanzar el Cosmos. Que buscaron en vida, allá por los años sesenta, como los norteamericanos o los soviéticos, su propia Odisea del espacio.

El programa de una “cosmonáutica africana” surgió paralela a la independencia de Zambia, gracias a Edward Makuka Nkoloso. Este profesor imaginó en 1964 (y cinco años antes de que Neil Armstrong pisara la Luna) un proyecto para que África también se asomara a la estratosfera. El profesor Makuka soñaba con un cohete en el que viajarían doce astronautas y diez gatos. Por soñar, sonó incluso con la ayuda de la UNESCO (llegó a solicitar formalmente una financiación de 7 millones de libras) y con Zambia tuteándose con Estados Unidos y la Unión Soviética en el espacio sideral.

Hay proyectos fracasados porque no llegan a buen puerto. Este fracasó porque ni siquiera salió de puerto alguno.

Con toda la precariedad imaginable, y valiéndose de unos entrenamientos más que rudimentarios –una de las preparaciones consistía en tirar montaña abajo al futuro cosmonauta dentro de un barril-, al final el plan no sólo fracasó sino que, de tan descabellado, parecía condenado al olvido…

Hasta que Cristina de Middel, una fotógrafa decepcionada del periodismo, recuperó aquella aventura y, valiéndose de la ficción, consiguió imaginarle un colofón distinto a aquellos sueños africanos de tener “mañana la Luna”.

Nacida en Alicante, 1975, y residente en Londres, esta artista ha reconstruido las derivas de aquella Odisea africana mediante un libro con título inequívoco: Los afronautas.

En la línea de Sputnik, de Joan Fontcuberta, y con una estética que nos remite a la mezcla entre una versión tercermundista de la serie Lost y las ruinas de bases espaciales rusas, Los afronautas establece una parábola entre la soledad de un cosmonauta en el espacio y la soledad del continente africano. Al mismo tiempo, se niega a aceptar el encasillamiento al que este ha sido sometido. A fin de cuentas, el continente del que se alaban las mejores vistas de las estrellas en la noche ¿por qué no puede darse la oportunidad de viajar hasta ellas?

Curiosamente, la de los afronautas no ha sido la única recuperación de Zambia en estos días. Hay otra historia que también tiene su origen en 1964, año en que llega al poder Kenneth Kaunda (quien proclama más tarde la independencia). Pues bien, además del proyecto para alcanzar el espacio, en ese año 1964 echa a rodar la liga nacional de fútbol. Y es aquí donde entra Jerry Muchimba, un banquero de profesión que en sus ratos libres ha reconstruido –en bibliotecas, hemerotecas y archivos- la historia de la liga zambiana y, de paso, la de su mejor jugador: Godfrey Chitalu.

Este delantero marcó nada menos que 107 goles durante el año 1972, algo que Muchimba ha contabilizado después de un acucioso conteo avalado por sus investigaciones. Esos 107 goles superarían los 85 de Gerd “Torpedo” Müller y los que pueda marcar Leo Messi este año (va por 90 a falta de un partido).

Aunque se ha percibido una “conspiración madridista” contra Messi en el hecho de avalar la gesta de Chitalu, Muchimba se desmarca de este asunto y sostiene algo obvio: el récord no habla de la calidad de la competencia, sino de los goles marcados en un año natural por un jugador de cualquier liga (incluida la africana).

Los fanatismos, en cualquier caso, se han hecho desatado en Europa, sobre todo en España. Como si estuviéramos más predispuestos a admitir el viaje de los afronautas ficticios a las estrellas que a reconocer un afrogoleador de verdad entre ellas.

(*) Todas las imágenes forman parte del proyecto The Afronauts, de Cristina de Middel. Con esta obra, la autora es finalista del Premio Deutsche Börse de fotografía.

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