El tercer mundo en la esquina

Iván de la Nuez

 

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Estos espacios son concretos, están documentados, existen. Pero no sabemos exactamente cuáles son ni donde están. ¿De qué están hechos los descampados, las circunvalaciones, las zonas en construcción? Están hechos, por ejemplo, de incógnitas: ¿Los necesitamos? ¿Los conocemos? En ellos se hace evidente la diferencia entre vivir y habitar, morar y sobrevivir. Su identidad no viene dada por la cultura, por ninguna ideología seminal, sino por esa igualdad que concede el extrarradio: la tabula rasa de lo suburbano.

Banlieue, favela, solar, chabola…

Excedencias de los desajustes del urbanismo. Y existen, precisamente, porque en algún lugar, no muy lejos, se está arreglando la ciudad. Muy cerca resplandece una urbanización, un museo preocupado por las injusticias del mundo. Así colindan con nuestras buenas intenciones y con nuestras aún mejores causas, siempre tan perfectas si son vistas a distancia. Montserrat Soto (Barcelona, 1961) lleva un buen tiempo percibiendo, en el lugar común, a lo común fuera de lugar.

Nos adelanta una realidad que conocemos pero que no vemos; por la que luchamos, pero en la que no resolvemos nada. Está a nuestro lado, aunque para verla bien insistamos en usar un catalejo.

 

120.1_invasion sucesion 11. 240 x 368 cm 

 120.2_invasion sucesion 12. 150 x 460

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4 comments ↓

#1 El tercer mundo en la esquina | Emilio Ichikawa on 12.14.09 at 12:25 pm

[…] Estos espacios son concretos, están documentados, existen. Pero no sabemos exactamente cuáles son ni donde están. ¿De qué están hechos los descampados, las circunvalaciones, las zonas en construcción? Están hechos, por ejemplo, de incógnitas: ¿Los necesitamos? ¿Los conocemos? En ellos se hace evidente la diferencia entre vivir y habitar, morar y sobrevivir. Su identidad no viene dada por la cultura, por ninguna ideología seminal, sino por esa igualdad que concede el extrarradio: la tabula rasa de lo suburbano. (Más…) […]

#2 Justo J. Sanchez on 12.15.09 at 1:33 am

En una favela, un solar, un caserío, están reconocibles, palpables, los indicios de una cultura material, una ideología y una forma de estar en el mundo. Que estemos en presencia del detrito de esa cultura y el marginado (desecho humano) de esa organización socioeconómica no impide que podamos reconocer síntomas claros de los bricolages únicos que se crean al margen de las orbes de poder.

#3 Iván on 12.15.09 at 10:46 am

Es muy posible que tengas razón, Justo. Pero mi ejercicio no es sobre las favelas, etc., sino sobre la imagen que Montse Soto arma sobre ellas. Y en ellas me parece que hay una connotación casi “global” del extrarradio.

#4 Ana Fatima Alonso on 02.20.10 at 12:38 pm

Felicidades por tu libro,trtas un tema muy interesante.un saludo

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