Monstruos cotidianos
Iván de la Nuez

Seres teratológicos de la gran ciudad. Deformes o simplemente distintos.
Monstruos.
Unas veces, nos recuerdan a gente que conocemos –desde un mendigo hasta un tirano. Otras veces, nos resultan demasiado diferentes a todo lo que siempre hemos visto.
No sabemos qué es más siniestro.
Una frase de Fogwill, en su novela Urbana, puede colocarse en el frontispicio de esta fauna:
-Nada de esto inspirará piedad a los hombres del siglo XXI.
No encuentro una manera mejor de alertar sobre la obra de Enrique Marty (Salamanca, 1969).

Crueles o inconscientes, estos seres han sido excretados por la ciudad. Son desechos humanos en el mismo sentido que pueden ser definidos como desechos urbanos. A fin de cuentas, si esta gente nos resulta inquietante no es porque sea horrorosa, sino, sobre todo, porque puede ser cotidiana.
Asustan con su presencia, y lo saben. Como intocables de Occidente. En camas redondas o simples camastros, en frac o desnudos, en pijamas o uniformes. A través de ellos, se nos cancela la ilusión de la piedad, algo que se parezca a la inocencia.

[...] Asustan con su presencia, y lo saben. Como intocables de Occidente. En camas redondas o simples camastros, en frac o desnudos, en pijamas o uniformes. A través de ellos, se nos cancela la ilusión de la piedad, algo que se parezca a la inocencia. (Más…) [...]
on Diciembre 30th, 2009 at 7:26 pm[...] Asustan con su presencia, y lo saben. Como intocables de Occidente. En camas redondas o simples camastros, en frac o desnudos, en pijamas o uniformes. A través de ellos, se nos cancela la ilusión de la piedad, algo que se parezca a la inocencia. (Más…) [...]
on Diciembre 30th, 2009 at 7:26 pm