Caos e indolencia

Iván de la Nuez

  

 

En el punto exacto entre la catástrofe y la indolencia. Ahí se sitúa el núcleo del relato que nos propone David Lachapelle (Connecticut, 1963).

Esa indiferencia tiene lugar en el caos, donde todo (el asesinato, la enfermedad, la hecatombe) es aceptado sin sobresaltos. En alguna ocasión, la masa acepta de buen grado un Mesías. Pero no lo hace para redimirse, sino porque su advenimiento le permite colocar fuera de sí cualquier solución.

Todos esperan algo y todos, asimismo, suelen mirar para otro lado cuando suceden los acontecimientos. Todos saben lo que ocurre, pero no sienten la menor necesidad de responsabilizarse por ello. El orden y el caos, la redención y el crimen, la enfermedad y su tratamiento, siempre vendrá de un ente externo.

O no, da lo mismo. 

 

Los sets de Lachapelle son teatrales, y contienen esa frivolidad cotidiana que lo acepta todo: el consumo y la mística, las bandas juveniles y Cristo, la opulencia y la desesperación. Los personajes de ese teatro son atópicos, pero no porque reflejen una tensión subversiva con el orden urbano: ellos son el orden urbano, de manera que se niegan a una disensión que sería, en primer término, contra sí mismos.

Todo está provisto, aquí, de un componente accidental, puesto que el accidente es nuestra primera coartada, el primer indicio de que no somos culpables.

 

 

 

  

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4 comments ↓

#1 Caos e indolencia | Emilio Ichikawa on 02.18.10 at 5:17 pm

[…] O no, da lo mismo. (Más en BLOG de Iván de la Nuez) […]

#2 Lazaro Gonzalez on 02.18.10 at 7:57 pm

Con su permiso lo enlazo. Saludos.

#3 Niafunké on 02.18.10 at 10:16 pm

Todos estos son rasgos muy característicos y sintomáticos de nuestra cultura occidental. El premeditado accidente moral de Occidente. Justo ayer leía algo relacionado con este tema: «la pérdida y creencia en los valores de la cultura occidental»; «el vaciamiento existencial». Todo esto porque «se ha roto la conexión sensorio-motora con el mundo» La síntesis y el resultado son una «orfandad ontológica» que nos absorbe pasiva e impunemente.

saludos

#4 elfuelle on 02.28.10 at 9:04 pm

Qué tontería para no decir nada! Este simplemente es un «artista» más de tantos otros que hacen «fotografía pictorialista» pasada por agua, o para decirlo en buen castellano: «algo que luce como arte, tristemente».

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