La semana en una imagen: réquiem

Iván de la Nuez

Esta semana, varias noticias recibidas coinciden en una paradoja de estos tiempos: la obsolescencia creciente de la tecnología.  Una decrepitud que se debe menos a su caducidad que a su lógica de funcionamiento. No es su inutilidad la que saca a nuestros gadgets de circulación, sino una adictiva necesidad de recambio que proviene de las dinámicas del consumo.

Es de lo que habla, por ejemplo, Spin, la pieza del artista madrileño Daniel Canogar que encabeza esta columna. Una proyección realizada con 1000 cds, comprados a un euro en el rastro y que reactivan algo del contenido que los hizo útiles y hasta “modernos” en el pasado. O el próximo proyecto de los jóvenes artistas canarios Lena Peñate y Juan José Valencia para el Centro Atlántico de Arte Moderno, que se ocupan de cómo, en un momento dado, las imágenes -asumidas tantas veces como eternas- pueden desaparecer, modificarse y envejecer según los vaivenes del futuro que les ha tocado en suerte.

Pienso, asimismo, en el nuevo libro que Mercedes Cebrián presentaba en Madrid y Barcelona: La nueva taxidermia. Dos relatos largos que abundan en nuestra actitud con los recuerdos y los fetiches que los arman. Como taxidermistas de nuestra propia biografía, hemos acabado congelando momentos muertos, que dotamos sin embargo de una vida aparente. Lo mismo que esas fieras disecadas a las que se les da un brillo artificial en los ojos y una actitud de “movimiento” en el cuerpo para que parezcan, si cabe, menos muertas de lo que sabemos que están.

Todas estas obras desmenuzan nuestro conflicto como habitantes de eso que una vez se llamó “el futuro”. Ese tiempo actual en el que ya no sufrimos nostalgia por el pasado, sino por el presente mismo; que intentamos exprimir y  detener lo máximo posible con la ilusión de dinamitar su fugacidad. Nostalgias urbanas en las que -a través de un cd, un motor, una fiesta- desarrollamos nuestro propio “síndrome de Diógenes” y almacenamos unas excrecencias, acaso con la esperanza de que nuestros tozudos deshechos nos devuelvan algo de la utilidad que tuvieron y de la vida que nos proporcionaron.

(*) Publicado originalmente en Diario de Cuba.

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3 comments ↓

#1 Tweets that mention La semana en una imagen: réquiem — Iván de la Nuez -- Topsy.com on 01.29.11 at 10:43 am

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#2 maria herrera on 01.29.11 at 2:33 pm

La nostalgia es algo que nos hemos inventado para
huir del presente. Y el presente es tan fugaz que no
alcanzamos a vivirlo.
EL futuro a que te refieres tiene su detalle.
Es un refuerzo para poder seguir adelante con este
presente que se piensa estamos viviendo y después
comprendemos que es pasado.
Me parece que tú artículo está bien encaminado y saco
en mi conclusión que el problema radica en que la
nostalgía, el pasado, el presente y el futuro lo vivimos
al mismo tiempo.

#3 Dark Pravda on 02.03.11 at 6:47 pm

Paradoja mayor: Nada nuevo bajo el sol a la vez que todo caduca a una velocidad cada vez mayor.
Pronto anuncian que todos los libros escritos caben en algo como un DVD con capacidad poco menos que infinita para almacenar datos. Luego, que hay varias veces más imágenes de personas almacenadas en un pen drive universal que personas pasadas por la tierra desde que hay tierra. Más adelante revelan que el soporte de todos los actos de la cultura registrados por una cámara ubicua resulta un dispositivo (implantable en nuestro cerebro) del tamaño de una cabeza de alfiler…Y aquí pudiera volver Canogar a la carga con una instalación de un billón de cabezas de alfiler en una pared que alguien podrá comprar y llevarse a casa (muerto el museo) en un soporte que ya carece de cuerpo pero que todavía es almacenable, transportable e intercambiable…
Otro post pro y post pensar. Gracias

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