¿A quién se parecen las épocas?

Iván de la Nuez

En una frase conocida, Marx solía afirmar que «los hombres se parecen más a su época que a sus padres». La frase intenta reafirmar el poder de la Historia sobre la voluntad, la «circunstancia» sobre la herencia, y ha sido un pilar de la izquierda a la hora de lidiar con el elemento generacional. Sin duda, vale la pena reparar en ella durante estos días, en los que el elemento juvenil ha pasado a primer plano en las revueltas del mundo árabe. La alta tasa de población joven ha venido acompañada, allí, por un grado proporcional de hartazgo. Tanto ante las largas tiranías establecidas en esos países como ante los reales o supuestos enemigos de estas; en particular, los fundamentalistas.

Los jóvenes tunecinos, egipcios, libios, han puesto sobre la mesa un tema prácticamente tabú —el de la demografía—, agarrado con pinzas desde los tiempos de Malthus.

Es en medio de todo esto, que aparece ¡Indignaos!, libro escrito por Stéphane Hessel y prologado en España por José Luis Sampedro (nacidos ambos en 1917, el mismo año que la revolución bolchevique trató de darle cuerpo a las ideas de Marx). El libro tiene todos los mimbres de un panfleto y su objetivo no es otro que estremecer a los jóvenes para conseguir que se muevan; que hagan «algo» ante una situación actual que el autor considera inaguantable. Hessel conmina a los jóvenes a la revuelta desde su larga experiencia revolucionaria y antifascista. Resulta curioso que, también, hay algo en su conducta de esevoyeurismo amparado en el Barely Legal de la pornografía: en esta obsesión de los mayores, según su manera de ver el mundo, por ver entrar a los jóvenes en acción.

En estos días, también he pensado en otra frase, distinta a la de Marx y sin duda más cínica, de Anthony Burgess. Decía algo así como que los conflictos generacionales eran «un invento de los viejos para joder a los jóvenes».

No tengo muy claro si los jóvenes de Occidente que Hessel considera paralizados están en una fase anterior a la indignación o, simplemente, después de ella. Sea como fuere, la verdad es que su desidia se parece bastante a esta época. Vistos los acontecimientos de estos días, no cabe duda de que, al contrario de la frase inicial de este texto, las cosas, los gobiernos y los países cambian cuando las generaciones son capaces de conseguir que las épocas se parezcan a ellas.

(*) Publicado originalmente en Diario de Cuba, en la columna “La semana en una imagen”.

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1 comment so far ↓

#1 Jesús Garrido on 02.26.11 at 1:08 pm

Ya sólo por el autor valdrá la pena su lectura

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