Este también es su retrato

Iván de la Nuez

Resulta difícil discutirle al retrato su protagonismo medular en la cultura contemporánea. Si ya Montaigne hablaba, en el siglo XVI, del ensayo como el acto de “pintarse uno mismo”, qué podemos decir de esta época en la que millones de imágenes –en su mayoría autorretratos- nos acechan desde Facebook, Flickr, Fotolog, MySpace, Twitpic y todas esas redes en las que el rostro aparece como vehículo de la obsesión por dejar una huella de nuestra épica cotidiana.

Retratar, al revés que en los tiempos de Montaigne, parece haberse convertido en el acto de “ensayarse uno mismo”

En esa línea, está Other Mirrors, proyecto que aborda “la configuración del retrato como motivo artístico” y que fue inaugurado en Barcelona como un puente entre los festivales Offf y Sònar, dedicados a las artes electrónicas, músicas avanzadas y cultura digital.

A través de las piezas de Joshua Davis, Aram Barthol, Daito Manabe o Ignore, se constata una fuerte tendencia a la consolidación de un retrato interactivo, que casi siempre distorsiona las caras o incluso puede apelar a la sorpresa con el objetivo de captar nuestra imagen en estado de shock y no como quisiéramos “salir en la foto”. Unas veces, la sombra no es otra cosa que “el píxel” de la vida. Otras, se crean gestualidades a partir de la tipología de los tipos de letras (itálicas, negritas, etc.). En alguna otra posibilidad, nuestros gritos se transforman en imágenes visuales de nuestras angustias.

Los autores de The Janus Machine (un colectivo que se ha unido para rendir homenaje a la dualidad del dios Jano) se permiten darle “movimiento” en directo al retrato, a partir del escáner de distintos perfiles del rostro. Mientras, el holandés Marnix de Nijs nos entrega, en Mirror Piece, retratos no del todo deseables, a base de un programa biométrico que establece nuestras semejanzas con personajes conocidos o criminales famosos.

Esta omnipresencia de la distorsión no es nueva en el arte del retrato: basta recordar a Picasso o Francis Bacon. Pero si, en un tiempo no lejano, este arte reflejó lo que nosotros podíamos hacer con la tecnología, hoy, por el contrario, nos ofrece un indicio de lo que la tecnología es capaz de hacer con nosotros.

(*) Las imágenes, de arriba a abajo: The Janus Machine, de Kyle McDonald, Zach Lieberman, Theo Watson y Daito Manabe. The Yelling Room, de Joshua Davis. Mirror Piece, de Marnix de Nijs

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4 comments ↓

#1 Tecnotú | sigueleyendo.es on 06.11.11 at 1:49 pm

[…] El retrato o “lo que la tecnología es capaz de hacer con nosotros” (de la Nuez dixit). ¡Comparte!: […]

#2 Felisa on 11.01.12 at 8:27 pm

Buen sitio, sugiero cambiar la letra, en algunos caso es ilegible.

#3 Danilo Maldonado el sexto on 03.06.13 at 10:47 pm

muy bueno su articulo

#4 tenchy tolón on 03.27.13 at 12:21 pm

Y cuando entra usted al facebook?

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