El rehielo

Iván de la Nuez

Probablemente, no sea frente al pelotón de fusilamiento. Pero, muchos años después, algún niño de la Barcelona actual recordará el día que sus padres le llevaron a conocer el hielo. Y esa memoria se le presentará como un flash-back de la pista para patinar (o ver patinar) recién instalada en plena Plaza de Catalunya.

Bargelona. Así se llama este proyecto, que incorpora la palabra gel, “hielo” en catalán, en el nombre de la ciudad. Otra pirueta lingüística para incrementar la simpatía de lo que se conoce como “marca Barcelona”.

Si el deshielo aludió, en su momento, a una política de distensión para rebajar la bipolaridad de la guerra fría, ahora parece que entramos en una etapa de recongelación. En este tiempo maximalista que reniega de toda ambigüedad, cualquier flojera. Así que, ante unas políticas socialdemócratas calificadas de tibias, se levanta la política frapé de los conservadores.

Otro dato simbólico: la pista en cuestión se ha encaramado en el mismo sitio de las protestas recientes de indignados y el 15-M. Ahí se erigen, pues, los valores de la familia frente a los de la comuna, el ocio como contrapunto de la crítica, el pago sobre lo gratuito, la asepsia frente a la suciedad, la élite mejor que el tumulto…

El mundo feliz, en fin, frente al mundo irritado.

En el diario Público, la periodista Lucía Lijtmaer lo ha visto de este modo: “En el caso de Bargelona, que es como se ha bautizado a la mayor pista de hielo del sur de Europa, dice ser una celebración navideña a la anglosajona, con la carambola de fomentar el comercio, despolitizar la plaza y ocuparla, a su vez”.

Y mientras esto ocurre en Barcelona, al otro lado del Atlántico la revista Time -en dirección contraria a esta política gélida- acaba de elegir a los participantes en la protesta como “personaje del año” 2011 para su portada.  (Si el elegido hubiera sido un icono barcelonés como Leo Messi -que aparecía entre los candidatos para la cubierta de Time– en lugar de The protesters, las peticiones de hielo tal vez se hubieran multiplicado exponencialmente desde este lado.)

De cualquier manera, no sé qué puede ser más nocivo para los jóvenes de la contestación. Si la “licuación” del sujeto de la revuelta que nos propone Time –con hermoso retrato robot incorporado-, o la congelación del espacio público de la protesta que nos ofrece esta pista de hielo. Bien sea por su ornamento, bien sea por su lapidación, hay un destino irónico en ambas opciones.

El riesgo de la estetización de los manifestantes ha radicado, históricamente, en el hecho constatable de que los movimientos sociales suelen acabar pareciéndose a la forma con la que se les representa. El riesgo de la congelación de la plaza pública estriba, por su parte, en el hecho de que las ciudades terminan pareciéndose a sus plazas.

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2 comments ↓

#1 Rubén on 12.17.11 at 10:22 am

una acción con un nombre estupendo: ‘trenquem el gel’ (rompamos el hielo):

“us convidem dissabte 17 de desembre a les 16h. a Plaça Catalunya, farem una acció protesta, serà tranquil·la, pacifica i silencios”

#2 Barbarito on 12.20.11 at 4:17 pm

¡Lo que hay que ver!
Me he quedado helado con esto de “Bargelona”.
…y mira que se me ocurren unas cuantas instalaciones -necesarias y hasta urgentes- para la ciudad. Pero claro, yo no soy nadie; soy tan sólo uno de esos que se ve obligado a pagar impuestos y callar.

Saludos Iván, y aprovecho la ocasión -dados los tiempos que corren- para mandarte un cálido abrazo.

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