Eufemocracia

Iván la Nuez

 

La democracia atraviesa un momento delicado y menguante. Parece ceñirse, casi de manera exclusiva, a las campañas electorales y a su consecuencia más inmediata: el voto. Y parece columpiarse, sin más, entre las promesas previas de esas campañas y las traiciones posteriores a ese voto.

De hecho, comienza a hablarse con cierta indulgencia de estados posdemocráticos. Sólo que, a pesar del prefijo, esta situación en la que nos vamos instalando no describe un estadio posterior de la democracia sino una situación lateral. No es que venga después, es que se ha “echado a un lado”. Sobrevive en una esquina donde ha pasado a ocupar, cada vez más, un lugar marginal de la política; no digamos ya de la economía.

Muchas veces estamos obligados a encontrarla o concedérnosla en otros sitios. Internet, por ejemplo. Un campo creciente para la denuncia, la exigencia de derechos o la puesta en marcha de iniciativas ciudadanas. Y también, como ha alertado Paul Virilio, un espacio propicio para los espejismos, donde tiene lugar la eclosión de esa “democracia emocional” en la que decimos y nos decimos de todo, pero arreglamos y nos arreglamos muy poco.

La posdemocracia califica ese momento en que la democracia, además, debe lidiar –y no siempre en igualdad de condiciones- con otras “cracias” pujantes que le ganan terreno y construyen los planos de la política actual.

Desde la “Cleptocracia” (poder organizado de robo y desfalco del Estado) hasta la “Petrocracia” (basada en el poder del petróleo). Desde la “Quirocracia” (el imperativo social, y enorme negocio, de la cirugía estética) hasta la Narcocracia (ese poder del narcotráfico que no puede circunscribirse a un asunto delictivo y abarca horizontes políticos e incluso geopolíticos). Desde la “Aristocracia” (mantenida todavía con todos sus privilegios en buena parte de Europa) hasta la “Ladrillocracia” (poder alcanzado por la especulación del suelo y sus respectivas burbujas inmobiliarias). Todo esto sin olvidar, en la red, el apogeo de la “Anonimocracia” (que va desde el acto de justicia o venganza de los que no tienen “nombre” hasta los trolls) o el declive de la “Meritocracia” (en otros tiempos reverenciada como medida de progreso en cualquier sociedad liberal).

Sé que muchos de estos términos no están aceptados por la Academia de la Lengua, aunque eso no quiere decir que no existan, crezcan y nos estrangulen sin necesidad de pasar por el diccionario. Académicas o no, estas y muchas otras “cracias” han conseguido escorar a la democracia en un rincón desde el que no podrá salir con facilidad.

En Europa –que hoy puede ser definida, por contracción, como el territorio del Euro-, las recientes intervenciones de Irlanda, Portugal, Grecia o España por parte de un organismo supranacional muy parecido a Alemania nos hablan de una estrategia dibujada para que esos Estados funcionen como la bisagra perfecta de su propio suicidio. Con medidas extremas tomadas fuera de toda consulta y en nombre de la “Bancocracia”, a la que sí hay que salvar a toda costa.

Estas intervenciones han resuelto de un plumazo el antiguo conflicto entre Estado y Mercado. Hasta hace muy poco, podíamos alistarnos en el Estado regulador (en la línea de Keynes) o en el Mercado des-regulador (a la manera de un Friedman). Ahora, se ha conseguido el punto de éxtasis perfecto de un Mercado que regula al Estado, asumiendo parte de sus funciones, para devorarlo más tarde. (Y aprovechando, de paso, todas y cada una de sus agencias, incluidas las represivas). Un Estado que ejerce como notario de su propia caída.

A esas ingerencias se les llama “rescate”, “medidas de cohesión” o, directamente, “salvaciones”. Como a Europa le llamamos “La Zona Euro”, nombre que parece un mix entre Tarkovsky y un capítulo de Lost. Frases todas por las que, en el futuro, tal vez esta sea conocida como la Era de la Eufemocracia.

(*) Este post está encabezado por un dibujo de Miguel Brieva

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6 comments ↓

#1 'Barbarito, el lector cubano' on 07.13.12 at 2:59 pm

Muy bueno Iván, muy bueno.
Tienes las ideas muy claras.
Las cosas son así.
Resistiremos… ¡¡que remedio!!
Un abrazo.

#2 luz Nopal on 07.13.12 at 4:10 pm

Así es, ya no creemos mas en esto. Ahorcandose estan con ese mismo power de sus corbatas. Los rojos exprimiendo, los azules dividiendo y todos al unisono tejiendo este forro de barbaries. Somos muy lentos los humanos.

#3 luz Nopal on 07.13.12 at 4:14 pm

Yo espero vivir y sobre-vivir con amplitud la muerte de la democracia como la vivimos hoy dia.

#4 libia on 07.13.12 at 10:28 pm

Mira Ivan, yo por primera vez en mi vida done dinero para un presidente. Solo done, $ 5, jaja. Para Obama. Me llegan los correos electronico de su campaña todos los dias, que si Michelle dice esto, que Obama aquello, de mas esta decir que yo no tengo dinero para enviar… pero tu sabes que todos los dias compiten con la otra campaña, asi es que nos envian a decir ellos levantaron muchos mas fondos el mes pasado y nosotros no….

«We got outraised last month, and not by a little bit.

Part Two of getting outraised is getting outspent. That translates into a potentially devastating sweep of negative, misleading messaging that’s going to flood the airwaves in swing states — over and over and over — until November 6th. It’s already started, and it’s only July.

Will you make a donation of $3 or more to help close this gap?

Because you’ve saved your payment information, your donation will go through immediately:»

#5 libia on 07.14.12 at 1:32 am

yo se que una campaña es una competencia como cualquier serie final de un mundial de futbal. Pero me gustaría que la estrategia fuera otra. Por ejemplo, es importante porque intentaremos ampliar los programas escolares etc. Incluso cuando después ya sabemos que es difícil que suceda porque cuando llegue la hora de pasar un presupuesto el campo de futbal se instalara en la cámara y después en el congreso. No me gusta que todo se base en esa competencia (en el otro).

#6 oliver sims on 07.24.12 at 10:13 pm

Santiago Zabala en Aljazeera

Why so many communist philosophers?

The destructive nature of neoliberalism has prompted many philosophers to reconsider communist ideas.

http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/06/20126511494498219.html

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