¿Existe verdaderamente Mr. Puyol?

Iván de la Nuez

El Mundo Deportivo ha publicado, hace ya algunos días, un gráfico con la historia clínica de Carles Puyol, defensa y capitán del Barça. Una lección de anatomía que detalla las 35 lesiones sufridas por el jugador en su carrera.

El gráfico me hizo pensar en Stanislaw Lem: “¿Existe verdaderamente Mr. Smith?” Este relato de ciencia ficción (1957) reproduce un juicio en el que un piloto de carreras, con “tres copas de oro” y otras victorias en su palmarés, se defiende a sí mismo contra una demanda de Cybernetics Company, compañía que “fabrica prótesis: piernas, brazos, riñones artificiales, corazones artificiales y muchos otros órganos de recambio”.

El caso es que Mr. Smith, cuya carrera ha estado plagada de accidentes, tiene una importante deuda con Cybernetics, que le ha implantado desde los brazos hasta la caja torácica, pasando, cómo no, por un cerebro electrónico de lujo, “equipado con válvulas metálicas, dispositivos para sueños en colores naturales, filtro antipreocupaciones, y eyector de pensamientos tristes”.

La compañía demanda a Mr. Smith porque considera que realizó sus recambios sabiendo que no los iba a pagar. La estrategia del abogado pasa por demostrar que el corredor de coches no es un ser humano, así que lo que el juicio va dirimiendo no es ya la razón que pueda tener Mr. Smith, sino su propia existencia.

Carles Puyol, desde luego, no ha sustituido sus extremidades por prótesis de ningún tipo. Y aunque últimamente competía con una máscara debido a su penúltima lesión, el suyo puede ser visto, incluso, como el caso contrario. Allí donde Smith se valía de sustitutos extracorporales, el futbolista ha apelado a su famosa adaptación corporal para superar lesiones. Y allí donde el desvencijado corredor de rallies se presentaba como un ser abandonado por su antiguo equipo, el club de Puyol ha asegurado al defensa una jubilación con honores.

Pero resulta innegable que la imagen del futbolista, con todos esos puntos vulnerados en el cuerpo, así como su capacidad de recuperación, tiene un punto de cyberfútbol. Lo mismo puede decirse de las lesiones que ha tenido que enfrentar este jugador que ha hecho del balompié, literalmente, un deporte de full contact.

Puyol ha pasado por el quirófano o ha recibido otros tratamientos para subsanar una “osteocondritis con fractura ostocondral en condilo femoral” o una “doble fractura de base orbital y arco cigomático del ojo derecho”. Ha sufrido “hiperextensiones” y “elongaciones”. Se las ha tenido que ver con una “dismorfia septal del tabique nasal” y con una “artritis traumática acromioclavicular del hombro derecho”. Por no hablar de contusiones y esguinces, roturas y contracturas, lumbalgias y tendinopatías, molestias en el pubis y alguna luxación. Quizá, alguna vez, le haya caído un catarro pero es probable que ni siquiera se haya percatado.

EL Mundo Deportivo añade que en 22 de las 35 ocasiones ha regresado antes del plazo marcado por los médicos.

Así pues, Mr. Puyol existe. Es una lástima que el que ya no exista sea Mr. Lem para narrar su caso.

Share

2 comments ↓

#1 Pablo on 10.11.12 at 2:38 pm

Hola Iván

Te paso un link a un artículo de tintes psicoanalíticos sobre el susudicho, se titula «La cara triste de Carles Pujol»:

http://www.contraindicaciones.net/2012/09/la-cara-triste-de-carles-puyol.html

Saludos

#2 IváN on 10.14.12 at 3:58 pm

Gracias, Pablo. Saludos.

Leave a Comment