Eugeni Forcano

Iván de la Nuez

A Eugeni Forcano (Canet de Mar, 1926) le han concedido, por fin, el Premio Nacional de Fotografía. Refrendado por Joan Perucho o Josep Pla en los sesenta, glosado más tarde por Josep Maria Espinás y Corredor-Matheos, y recuperado por Andrés Trapiello o Javier Pérez Andujar ya entrado este siglo, Forcano ha tenido una suerte menor con los museos y los popes de la fotografía, a los que les ha costado encajar una obra marcada por la singularidad.

Miembro de una generación fundamental de la fotografía catalana –Joan Colom nació en 1921 y Oriol Maspons en 1928-, Forcano avanzó en solitario por una Barcelona lateral y triste, como un Álvarez Bravo mediterráneo que se va cruzando con seres sin suerte.

Su inquietud, sin embargo, no quedó ahí. También le debemos una fotografía radicalmente distinta; experimental, abstracta y colorida, que no puedo llamar de otra forma que psicodélica. Esa dualidad, tal vez, dificultara su asimilación en el “mundo del arte”. Un misterio, en todo caso, que no es interesante descifrar a estas alturas.

En su apartamento, y a través de sus archivos, es posible encontrar una puerta hacia una Barcelona que ya no existe. Gracias a la generosidad de Eugeni Forcano, algunos tenemos el privilegio de caminar por ella.

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1 comment so far ↓

#1 Felicidades on 11.27.12 at 8:51 am

[…] Eugeni Forcano es un imprescindible. Iván de la Nuez lo sabe. […]

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