De Rasputín a Putin

Iván de la Nuez

Gerard Depardieu acaba de renunciar a la ciudadanía francesa, enfurecido por la política de impuestos a los ricos impulsada por el presidente Hollande. El hombre que encarnó a Asterix el Galo se radicó primero en Bélgica, en una pequeña población fronteriza atestada de millonarios franceses sublevados por las tasas que pretendía imponerles la República.

Si Hércules Poirot, el detective de Agatha Christie, consumía buena parte de su precioso tiempo explicando a los estirados británicos de su época que él no era francés sino belga, Depardieu tomó el camino contrario para decirle al mundo que, si es cuestión de perder billete, es preferible que un francés sea confundido con un belga.

Ahora Putin remata la jugada y le otorga el pasaporte ruso al renegado de ese antiguo imperio con el que una vez Rusia compitió en tiempos napoleónicos (y con el que ahora vuelve a competir como potencia emergente ante una Europa occidental que pierde a la vez peso y rumbo).

Si durante la Guerra Fría los contendientes lidiaban en la astronáutica o la carrera nuclear, en este mundo multipolar –desde Arabia Saudí hasta Gran Bretaña- se da la batalla por ver qué país acoge más millonarios.

Con el pasaporte a Depardieu, Rusia escenifica una venganza pequeña y otra grande. La primera, se dice, como respuesta a las adopciones francesas de niños de ese país. La segunda alcanza una demostración de poderío con la que se permite tutear a Occidente.

No se trata de la retirada de Napoleón, pero sí un aviso de que al otro lado de la Unión Europea el viejo gigante vuelve a moverse con la rotundidad de otros tiempos. Y si la aristocracia rusa acostumbraba a hablar en francés hasta Pushkin, cabe preguntarse si ahora, al revés, los millonarios franceses terminarán hablando ruso.

El mismo Gerard Depardieu apunta en esa dirección cuando declara su amor por la nueva patria, recordando que de niño escuchaba Radio Moscú por la militancia comunista de su padre y que, en general, esa cultura no le resulta ajena. No miente el actor, quien no sólo ha interpretado a Asterix o a Cyrano de Bergerac, sino también a Rasputín.

Y ya sabemos que entre Rasputín y Putin sólo hay que ahorrarse tres letras.

0 comments ↓

There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.

Leave a Comment