Cuando un negocio se disfraza de derecho

Iván de la Nuez

 

“Internet es un derecho”. Los gurús de las redes insisten en este eslogan. Y detrás de ellos, empresas, políticos, activistas, reformadores de medio mundo repiten el mantra. ¿Quién se atreve a aguarle la fiesta a estos titanes de la realidad virtual?

Casi nadie, porque sería como ir en contra de la libertad.

Ni más ni menos.

Lo cierto es que, en ese enfático enunciado –“Internet es un derecho”-, se esconde un fetichismo preocupante que consiste en disfrazar a un beneficio económico como una necesidad inalienable.

Convertir un negocio en un derecho implica justamente lo contrario: encubrir ese momento en el que los derechos se transforman en negocios. A fin de cuentas, y siguiendo a Perogrullo, el verdadero derecho es la información, a la que todos deberíamos acceder sin pagar peajes comerciales o políticos.

Pensemos, por un momento, en otros derechos: el agua, la tierra, la alimentación, la educación o la vivienda. Y dónde han ido a parar desde que, un buen día, compañías y gobiernos decidieron convertirlos en negocios.

(*) La imagen es una pieza de Rogelio López Cuenca.

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2 comments ↓

#1 El verdugo on 04.02.16 at 9:29 pm

Iván, ¿qué pasó con el marcador?

#2 IváN on 04.19.16 at 11:40 pm

Se me olvidaron los números. Un asunto de amnesia temporal. Pero prometo resolverlo.

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