La escritura solar

Iván de la Nuez

Malecón 666: Ramón Williams

¿Qué puede esperarse de la fotografía en la trama urbana de hoy?
Primero, y aunque un turista japonés no lo conciba, habría que recordar algo obvio: la fotografía y la ciudad no siempre fueron de la mano. Sólo en la era moderna -era de la apoteosis de la fotografía y de la ciudad- ha tenido lugar este maridaje. Pero si bien la fotografía no pudo describir -de Ur a Babilonia- la fundación de la ciudad, sí resulta un soporte adecuado para captar su disolución, su tránsito hacia “otra cosa” que continuamos, y quizá continuaremos llamando, de la misma manera.
Otro tanto sucede con las definiciones del hecho fotográfico. Baste recordar que la época del matrimonio feliz entre la ciudad y la fotografía es asimismo aquella en la que Benjamin, Sontag, Barthes o Virilio pensaban “sobre la fotografía”. (On photography). Hoy, sin embargo, la fotografía -al menos la más interesante- se piensa a sí misma. Y no hablo sólo del fotógrafo devenido en teórico -Alan Sekula, Joan Fontcuberta, Daniel Canogar-, ni del filósofo que se convierte en fotógrafo -Jean Baudrillard-, sino de ese punto en el que lo fotográfico pone en juego una imagen reflexiva; con su propio lenguaje. Al amparo de eso que Niepce, el fundador, definió como la “escritura solar”.
Ante esto, la fotografía acaso ya sólo funciona como un procedimiento que clasifica o reinventa, según el caso, los restos de la urbe perdida. Sin embargo, en La máquina de visión, Virilio nos recuerda una frase que ha sido repetida tanto por los fotógrafos como por los generales: “cuando algo funciona es que ya está superado”. Manejarse en esta superación, es lo que convierte a la fotografía en un documento de la “era del epílogo” (como ha nombrado Sloterdijk a estos tiempos). Un medio para captar lo que la propia fotografía, durante más de un siglo, ha venido omitiendo.

Las piezas recientes de Ramón Williams en su exposición Trace Crop Off, su entrevista con Ichikawa, y las reflexiones de López Ramos, Triff y Rosado, han provocado este post.

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10 comments ↓

#1 JR on 05.28.08 at 8:02 am

Bandera inmóvil e intensa esa imagen de Williams. Ese punto de vista era repetidamente el de los deselegidos. Gracias por la mención, Iván.

#2 EB on 05.28.08 at 8:42 am

Eduard Baldus fue uno de los pioneros junto a Joseph Nicéphore Niépce, originalmente pintor de profesión, quien dedico una parte considerable de su obra fotográfica a documentar el insipiente crecimiento y transformación de las megas-ciudades. Trabajo mano a mamo con los urbanistas de la época e hizo aportes sin precedentes al medio “solar”, introduciendo la primera alusión a lo que hoy conocemos como Photoshop, al intervenir la película de nitrato manualmente con pincel y pintura –siguiendo sus instintos pictóricos-, limpiando cielos y borrando postes o estructuras de construcción que afectaban la composición. Además, creó los negativos múltiples, cortando los cristales siguiendo la forma de la arquitectura, para dar diferentes tiempos de exposición y lograr imágenes de superior calidad.

http://www.leegallery.com/baldus_exhibit2.html

#3 Rolando Verde on 05.28.08 at 4:10 pm

Grr, más conocido por Anónimo, revolucionó la edad de piedra con el carboncillo aplicado sobre pared de cueva. Los menhires, dolmens y cromlechs me recuerdan los 100 árboles de Beuys y también a El Carbonero del racionalismo en arquitectura. La obra de Archimboldo me hace pensar en J.Schnabel. Imagino a Leonardo con una mac del mañana en sus días: tranquilo, sin hacerse preguntas rotas, bebiendo del tiempo, jugando con el aparato, inventando…

En breve serán populares las holografías y luego lo otro: Una imagen podrá ser producida por una mente y reproducida en otra de manera más o menos permanente (de acuerdo a la tarifa) sin que…medie otra cosa que impulsos electromagnéticos en el éter. Sin salir de casa ni del cuerpo podrás rentar o comprar “The 99th Sense” con sólo pensarlo, si tienes fondos, claro está. Para entonces el arte digital será cosa de nosotros, los antiguos. Un artista no conocerá barreras de medios o instrumentos en su intento de tocar una sensibilidad e inteligencia desde las suyas. No obstáculo físico, nada más que responsabilidad.
Un libro clásico de la época intermedia sería «La obra de arte en la era de la reproducción virtual» por Iván de la Nuez.

Desde el campo corto, R.V.

#4 RW on 05.28.08 at 7:20 pm

Las buenas noches y gracias -por la parte que me toca- por tanta reflexión espejeante, estelar y a la vez aguda sobre materias y actitudes que no cesan de interesarme. Estas líneas de Iván de la Nuez son de las que ayudan a amanecer. Sonrían y despierten:
Click!

R.W

#5 ivan on 05.28.08 at 8:10 pm

Verde: Muy fuerte eso. No sé si llego a un libro, pero para un ensayito sí me tienta eso.
Si sigues así no habrá Germán Mesa que te quite el puesto en el campo corto.

#6 Jorge Mata on 05.29.08 at 3:05 am

Las nuevas tecnologías han hecho que el proceso de producción en la fotografía se abarate, amplificando de esta manera sus propios márgenes. En esta era
casi todos loa utensilios cotidianos incorporan una lente y por consiguiente una cámara. Se han hecho mas fotografías en los últimos cinco años que en toda la historia de la fotografía. Ello no solo acerca al común de los mortales a este medio, sino que también ha obligado a los profesionales y artistas del medio a buscar nuevos caminos, lo cual dentro de las artes visuales esta siendo una verdadera revolución. Me complace mucho el hecho de que la tecnología se masifique y que como es inevitable continúen apareciendo nuevas formas de reproducción de imagen, como bien podemos leer en el comentario que hace Rolando Verde. Pero no podemos por ello creer que por hacer levitar una imagen 3D estamos en la vanguardia del arte contemporáneo, pues todas las herramientas incluidas las cámaras analogías no son más que eso, herramientas. Las Fotografías de Wiliams, me gustan mucho porque comparto de cierta forma su filosofía respecto a la imagen, creo que debe existir un equilibrio justo entre el domino de la técnica, las buenas ideas y como estas se plasman en la imagen final. Siempre he pensado que pueden haber dos fotógrafos reunidos en un mismo lugar, a una misma hora y ante un mismo acontecimiento, pero ello no hace que las imágenes que realicen sean iguales, la diferencia fundamental estriba en el ojo con que se mira.

Iván me gusta mucho tu reflexión sobre este tema, un abrazo fuerte y mucho ashé. Te llamo y quedamos.

#7 IváN on 05.29.08 at 6:18 am

Exacto. No podemos dejar de lado la mirada de quien hace la obra. Creo que hay mucha fotografía, trabajo digital, incluso videoarte, cuya perspectiva es pictórica. Y al revés,hay dibujos casi cinematográficos (algunos cómics, sin ir más lejos). Una vez trabajé con un artista nórdico que vive en Londres: Lars Arhenius. Él presentaba a principios de esta década una serie de dibujos digitales sobre 24 horas en la vida de un tipo (The Man Without One Way). Unos años después, me mandó un libro suyo con 8 historias cruzadas en Londres. El libro servía también como plano de la ciudad. Era una novela, era una película, era arte digital, era un mapa callejero, y era dibujo. Creo que hay artistas que se acomplejan a veces con los medios (que son medios), entonces cambian de soporte y se equivocan. También existe el oportunismo «del soporte», si se pudiera llamar así.

#8 A.T. on 05.29.08 at 12:48 pm

Ahora las cámaras de foto vienen con video. Video/foto, opción de fotógrafos y videógrafos. Williams usa los dos. No hace mucho estrenó en el Grupo Este Oeste de Miami su «Montelongo Napoleón», que es un poco esa exploración.

#9 RW on 05.29.08 at 8:45 pm

«Open Mongo Napoleón» :

http://www.youtube.com/watch?v=vJlj-DhuSVY

#10 Sobre “Trace Crop Off”, de Ramón Williams on 06.01.08 at 5:58 am

[…] -Iván de la Nuez, en su blog. […]

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