La ficción del arte

Iván de la Nuez

 

Fontcuberta: de la serie Sputnik

 

Joan Fontcuberta es el menos literal de los fotógrafos -esa condición ha sido puesta en duda por la ortodoxia fotográfica (en serio), y por sí mismo (con ironía)- y, probablemente, el más literario de todos -cabe entenderlo como un narrador, un creador de ficciones. Su trabajo enfrenta, desde la imagen, retos parecidos a los que arrostraron algunos escritores para sentar las bases de la ficción moderna -Walter Bessant, Henry James, Robert Louis Stevenson, Chéjov, Chesterton, Wilde-, quienes libraron una intensa batalla por el reconocimiento de su condición artística; por alcanzar una dignidad similar a la de los pintores de su época.

-¡La ficción es un arte! -bramaban enfáticos.

 

 El Programa Cuarto Milenio, de La Cuatro, dando como noticia «verdadera» la ficción de la serie Sputnik

 

 Para Fontcuberta, por el contrario, el arte es una ficción. Un generador de mundos imaginarios; incluso un territorio de la novela. La suya es una obra que dinamita la tradicional distancia entre narradores y artistas visuales, así como el mutuo desprecio que se profesan. Es por eso que su trabajo se cruza directamente con novelistas contemporáneos que se comportan como una excepción a ese distanciamiento, y con los artistas que ellos han imaginado: Paul Auster y su Maria (¿o era Sophie Calle?), Patrick Mc Grath y su Jack Rathbone, Ignacio Vidal Folch y su Kasperle, Roberto Bolaño y su Edwin Jones, Javier Calvo y su Matsuhiro Takei. A esa producción me gustaría llamarla “Realfiction”: a fin de cuentas, lo que estremece y turba en estas obras no radica en su producción de ficción sino en su producción de realidad.

Algunos telediarios –como ocurrió con Cuarto Milenio, de La Cuatro, a partir de la serie Sputnik– han “tragado” y se han hecho eco de las ficciones de Fontcuberta como si fueran noticias reales. De ahí, la constatación siniestra de que la verdad es “producida”. De que en esa verdad producida hay algo fascista. De que es fascista, pero no en la medida en que es repulsiva, sino en la medida en que es “fascinante”, atractiva y no hay quien se resista a asumirla como lo real.

 

Fontcuberta: de la serie Sputnik

 

 

 

 

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13 comments ↓

#1 Isis on 06.12.08 at 3:55 pm

La única realidad puede ser esa que se inventa.
Y el fascismo es más terrorífico en tanto más fascinante.
Gracias, Iván, por este excelente post sobre Fontcuberta.

#2 A.T. on 06.12.08 at 6:56 pm

“De que en esa verdad producida hay algo fascista. De que es fascista, pero no en la medida en que es repulsiva, sino en la medida en que es “fascinante”, atractiva y no hay quien se resista a asumirla como lo real.”

Tesis delanuezamente bataillenana.

#3 P.Vizcaino on 06.12.08 at 7:20 pm

Muy buen arte,y excelente artista,gracias tio por esta buena labor..

#4 P.Vizcaino on 06.12.08 at 7:26 pm

Ivan,me parece excelente tu blog y el de Dennys Matos,se separan de otros blogs cubanos…..

#5 A.T. on 06.12.08 at 9:12 pm

Nada de enana. Arriba, debí decir «batailleana».

#6 jorge Mata on 06.13.08 at 11:13 am

La obra de Fontcuberta, siempre me ha gustado, por ser en si misma un simulacro de lo real, al tiempo que se convierte en realidad en si misma, nunca he dudado que el arte en general es eso, una gran mentira que todos nos creemos y donde nuestras emociones encuentran cobijo. Me alegra ver que sigue al pie del caños regalándonos estas magnificas piezas. Mis felicitaciones.

#7 G D on 06.13.08 at 5:11 pm

El arte es la impostura misma, lo contrario es ingenuidad.

#8 JR on 06.13.08 at 9:33 pm

Lo que se impregna de Fontcuberta es la capacidad de continuar recreando los planetas ficticios de la adolescencia. Lo logra con tanta gracia intelectual que no parece haber llegado a la adultez.

#9 J-Si on 06.16.08 at 2:21 pm

Donde termina la realidad y donde comienza la ficción. El 11 de septiembre es ficción o realidad?. Antes de que sucediera, cuantas veces no nos aterramos con esa horrible ficción en los cines, luego hecha realidad. Mas tarde esa aterradora realidad como noticia en los periódicos, en la tele fue haciéndose ficción nuevamente en la pantalla o en los kioscos neoyorquinos para turistas que compran postales y souvenir de aquella realidad como constancia de su visita. Ambas realidad/ficción juegan de igual a igual en ese espectáculo del terror que nos han vendido mediante la imagen. Lo asustante o fascinante es que ya el mundo de la ficción no es exclusiva de los artistas.
Para mi el acto de concebir y crear es tan real como el acto de matar. Una obra es un hecho tan real como una mina abandonada en un campo. Una idea, una obra concebida virtualmente es tan real como un cuadro colgado en el MoMa.

Gracias por ese post Iván y gracias a Fontcuberta por seguir sorprendiéndonos con esas imágenes que transitan por esa línea sutil entre ficción/realidad/ficción.

#10 J-Si on 06.16.08 at 2:24 pm

Ya me e-ché Fantasía Roja. Está que corta man, es muy bueno y generador.
La ficción/realidad, la fantasía/hechos te cambian el ritmo y el paso (para nada coreográfico) llevándote en ese ejercicio de la memoria política y vivencial que nos toco. Estoy de acuerdo en que es una biografía muy provocadora y reflexiva de toda una generación. Me es tan familiar y tan propio, que lo siento como mío. Me encantaría tener una copia en ingles para pasársela como material de estudio a un grupo de colegas de trabajo con su (left-agenda) que aún se calientan con esa fantasía ya no tan roja.

#11 Rolando Verde on 06.17.08 at 5:50 am

Todo un descubrimiento el Fontcuberta, me afilio a su sentido multidimensional del mundo como representación, a su lleva y trae de verosimilitud-realidad.
Este es un blog fuera de serie y de ligas independientemente de acogerme en su grama: Cubre amplio terreno.

Rolando Verde ajustándose las manillas de corredor en segunda, mirando la iluminación del Latino.

#12 maite díaz on 06.17.08 at 7:05 pm

Querido Ivàn,
me estoy leyendo una novela de Vicente Verdú, «No Ficción», entre novela y diario íntimo. Lo que realmente creo es interesante de ésta novela es la estructura, el fragmento, la estructura no lineal, la narración de la realidad que discurre entre lo privado/lo público, la realidad/la ficción, el ensayo y las memorias.
La relatividad de la verdad, el poder y la verdad, la prensa y la verdad, esto sucede con las imàgenes fotogràficas y su casi ya imposible capacidad de funcionar como «pruebas documentales»de una realidad que no podemos delimitar ni calificar de veraz o verosímil. Leía sobre los retoques de fotos «de prensa» hace ya algún tiempo, en la que se exageraban los destrozos y el humo de un ataque «la verdad y la propaganda»
Me gustaría ver otras obras de Fontcuberta.
Besos, Maite

#13 ivan on 06.17.08 at 7:23 pm

Gracias por vuestra lectura, paciencia y amistad. Voy a hablar con Fontcuberta para colgar algún link a sus piezas. Ahora estoy trabajando con él, curando su retrospectiva, que inauguraremos en noviembre próximo. Hay un fragmento de su trabajo escrito sobre fotografía que me gustaría compartir también con ustedes. Pronto habrá sorpresas. Seguimos en eso.

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