El deporte del adjetivo

Iván de la Nuez

 

Hay algo más difícil que encontrar un escritor que sepa colocar los adjetivos: dar con uno que sepa no colocarlos. Aquel que no los necesita. El renegado que ha conseguido desmarcarse de un presente en el que la adjetivación parece un tic exclusivo de la (mala) retórica y de la (mala) política. Un bastón para tribunos del instinto básico, esa infantería negada para nombrar las cosas, pero siempre dispuesta a juzgarlas. Resulta curiosa, por otra parte, la abundancia del adjetivo en la blogosfera, un mundo de naturaleza interactiva y, por la tanto, presumiblemente abierto a que los lectores –un término no del todo adecuado en este ámbito- “completen” las opiniones.  

¿Están sentenciados para siempre los adjetivos? No lo sé. Pero sí sé que hay un mundo en el que parecen, todavía, imprescindibles: el deporte. Soy de los que intenta seguir las competiciones y, aún más, de los que leen las crónicas deportivas. Cada lunes, los diarios se explayan en los resultados del fútbol. Algunos evalúan la actuación de los jugadores con puntos (del 1 al 10; del 1 al 5; del 1 al 3). Otros las califican con frases o palabras; por lo general, no siempre, con adjetivos. A veces se trata de una jerga para iniciados, aunque sin ella no se entendería, por ejemplo, el lenguaje de los hinchas.

-Espectador. Sobrado. Incombustible. Centrado. Virtuoso. Enfadado. Abusón. Motivado. Completo.

Hay alguno en el que no falta la crueldad. Como una calificación, la semana pasada, del futbolista Thierry Henry. Se le llamó “Providencial”. Pero no fue debido a su gran actuación, sino a que se lesionó, lo que supuso la entrada de otro delantero –en este caso Ibrahimovic-, que además consiguió el primer gol. El cronista no se corta sobre los motivos de su definición: “El francés estuvo 28 minutos en el campo. No hizo nada destacado. Su mejor aportación fue irse del terreno de juego”.
-Vital e impresionante. Contundente y ocioso. Físico y Chapuzas. Constructor y juvenil. Generoso y espiado. Reencontrado o indeciso. Desinhibido y cooperante. Completo y ofensivo. Rocoso y omnipresente. Incansable y convaleciente. Canterano y perspicaz. Depredador y ¡Ambidiestro!

En alguna jornada, el jugador ha estado sembrado o atento. Incordiante o reposado (como el buen tequila). Espectacular o decisivo. Inspirado o prudente. Exigido o unidireccional. Férreo o eléctrico. Afanoso o distribuidor. Despierto o sencillo. Fiable y discreto. Floreciente o exquisito.

Otras veces, no ha sido necesario tirar de adjetivo. Ahí están los casos de Pulmón, Valladar y, ojo, ¡ATS! Esto es: Asistente Técnico Sanitario. Esto es: enfermero. ¿Por qué? Pues, porque ese jugador “entró para corregir una hemorragia en la banda”. 

Y aquí lo dejo. Ayer concluyó la sexta jornada de la Liga española de fútbol –ha ganado el Barça, ha perdido el Madrid- y me espera, como cada lunes, el desayuno con estos diamantes que convierten el adjetivo del deporte en deporte del adjetivo. ¡Tengan una sustantiva semana!

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2 comments ↓

#1 on 10.06.09 at 3:01 am

¡Un post inclasificable!

#2 Heriberto Hernández Medina on 12.03.09 at 8:03 pm

http://laprimerapalabraque.blogspot.com/2009/12/citando.html

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