Thomas Ruff y la verdad de las Torres

Iván de la Nuez

 

 

jpeg_2006 

 

 Desde el blog, podemos reproducir la imagen, pero no es posible reproducir del todo el efecto. El resultado que consigue, in situ, esta pieza de Thomas Ruff. Describamos, pues, ese efecto. Hemos de situarnos en una sala de exposiciones: galería, centro de arte, museo. A una distancia normal, todo está claro: estamos viendo el atentado a las Torres Gemelas. Sin embargo, a medida que nos acercamos, la fotografía se pixela hasta desenfocarse. Queda entonces, a la vista, una imagen brumosa y sin contornos -un paisaje casi abstracto de todo lo ocurrido.

Mientras más cerca estamos, menos vemos…

A diferencia de Stockhausen –que llega a calificar esos atentados como la obra de arte perfecta-, Thomas Ruff no alude aquí ni a la perfección ni al arte. Apunta, directo, al conocimiento. A nuestra posibilidad de saber –o no llegar a saber jamás- qué ocurrió realmente.  Porque, si bien algo conocemos sobre los ejecutores del atentado –Al Qaeda lo reivindicó-, sabemos muy poco sobre los contornos de esta masacre.

Sus secretos, como en los cuentos de Poe, se esconden en el hecho paradójico de que el crimen ocurrió a la vista de todos. En un acto mediático de magnitud apoteósica; perpetrado para ser visto simultáneamente en todos los continentes, aunque a través de los filtros por los que hoy percibimos la realidad: la pantalla de televisión, una foto en un diario, el vídeo de un aficionado. La pieza de Ruff cuelga una pregunta sobre esas demoliciones que no acabamos de comprender, pero ante las cuales necesitamos, a toda costa, creer.

En esa fe radica el riesgo de manipulación que esta obra nos desvela, como un espejo de nuestras creencias.

La batalla por-desde-contra el Terrorismo es la continuación de la Guerra Fría por otros medios (acaso por la sublimación absoluta de los medios). En Ciudad pánico, Paul Virilio localiza parte de su sentido en la búsqueda de unas bombas de destrucción masiva nunca encontradas y, al mismo tiempo, en la lógica de unos medios de comunicación masiva que siempre nos encuentran a nosotros.

-Hablo: miento.

He aquí el dictum de Foucault, en una época anterior, que parece contestado por esta pieza de Ruff en la Era de la Imagen.

-Creo una imagen: miento.

Así riposta Thomas Ruff en esta obra que lo conecta con el trabajo posterior de Don Delillo (El hombre del salto) o Martin Amis (El segundo avión).

Las Torres Gemelas como colofón y preámbulo. Epílogo a los retorcimientos y reajustes que vienen de la caída del Muro de Berlín. Prólogo a la situación posterior de una Atopía que va cifrando el malestar de este siglo XXI.

Share

1 comment so far ↓

#1 Rosa on 11.02.09 at 4:36 pm

¡Brillante!

Leave a Comment