Retratos que preguntan
Iván de la Nuez

Oleg Dou: Freak-swimmer, 2006
Oleg Dou (Moscú, 1983) retrata y manipula los rostros de otros, aunque es posible sospechar algo suyo en esas caras. Son retratos de mutantes, aunque no son, ellos mismos, retratos mutantes: son estáticos. Dou consigue crear un estándar de lo extraño -le confiere carta de normalidad a lo que es abismal y excéntrico. Hay una belleza Cyborg en estos retratos, que no apelan ni al proceso de la obra ni al resultado. Son posteriores a todo eso. Retratos de post-producción.
Y ahí aflora la adolescencia. Esa edad indefinida, entre la infancia y la adultez. El rito de paso, vital y lleno de dolor, marcado por el mundo de las apariencias. Con sus gafas, sus maquillajes, sus prótesis dentales… Esa edad tan vigilada como la infancia, pero mucho más temida que esta. Más observada y menos legislada. Una edad egocéntrica capaz de imantar por igual las miradas y los deseos.
Con su punto de Dalí, y su otro punto de Tarkovski, estos retratos generan una especie de limbo en el que parecen quedar suspendidas nuestras previsiones. Están hechos, supuestamente, para que los miremos. Pero al final son ellos los que nos escrutan. Así que no seremos nosotros quienes los dotemos de significado con nuestra mirada, sino al contrario: es su mirada la que parece “leernos” e interrogarnos.
Oleg Dou: Freak-glasses, 2006
Belleza Cyborg, excelente definición. No hay una mejor para asumir el hinóptico efecto forense de estas criaturas androides. Retratos que parecen condensar el enrarecimiento de la condición humana. Así puede que luzcamos el día que demos el último portazo después de nosotros mismos.
on Diciembre 9th, 2009 at 11:10 pmmuy buenas…al final somos mutantes
on Diciembre 12th, 2009 at 6:00 pm